LA JALCA: FRIO, BELLEZA E HISTORIA

La emblemática torre y una figura asociada a "Juan el Osito"
Estar en la plaza principal de La Jalca, es estar en la cima del mundo, bajo nuestra mirada se erigen kilómetros de cerros llenos de chacras, de pastos. Bajo nuestra mirada el sol se esconde a lo lejos y se ilumina el recuerdo de todo que lo visite. Recuerdo imaginario como el encuentro de dos mundos por 1,538. Imágines de Juan El Osito. Recuerdos y añoranzas de un pueblo calificado como la “Capital folclórica de Amazonas”.
LA RUTA
Como buen chachapoyano, tenemos que partir de la capital de Amazonas hacia La Jalca que se ubica cerca a los tres mil metros de altura sobre el nivel del mar. Al llegar al cruce se vira a la izquierda y viajamos más de cuarenta kilómetros al costado del mítico río Utcubamba, unos de los pocos ríos que nacen y mueren en Amazonas. Cruzamos valles interandinos de incontrastable belleza, seguimos por El Tingo, Parzul, Pumachaca, Ubilón y viramos nuevamente a la izquierda y subimos veinte minutos y con olor a hierba cortada a cientos de metros de andenes preincas y plantaciones de papas, frijol y maíz, nos acercamos a nuestro destino. Casas grandes de blancas paredes y techos de teja, otras de paja, zócalos de piedra son las primeras evidencias de ingresar como un túnel a un tiempo indefinido a un pueblo milenario de colores, sabores e historias.
Un fuerte impacto visual a primera vista, es la majestuosa construcción de la Iglesia, que desde las bases hasta el techo está llena de piedras. Piedras bien elaboradas, bien distribuidas que le otorgan un valor agregado al lugar.

Doña Antonieta, guardiana de la Iglesia
DATOS GENERALES
Por su altura, es normal y natural vestir ropas gruesas. Una característica de los pobladores es que los varones casi siempre están puestos ponchos de color rojo sangre con franjas blancas o amarillas. Las mujeres, faldas negras, chal unido con una aguja de plata y en la cabeza con un pañuelo de colores definidos como celeste, blancos o rosados.
Cuenta con una población que supera los cinco mil habitantes que se distribuyen en 380.39 km2. Es uno de los 21 distritos de la provincia de Chachapoyas, limita por el este con la provincia de Rodríguez de Mendoza, al sur con Mariscal Castilla, y al oeste con la provincia de Luya.

Parte de las viviendas del pueblo milenario de Jalca Grande
ENTRE EL MITO Y LA REALIDAD
Además de bello el pueblo, ésta cuenta con leyendas que han roto nuestras fronteras territoriales. Leyendas que son alimentadas con orgullo por cada uno de sus pobladores, como aquella de Juan “El Osito”, que con su fuerza descomunal ayudó a construir una hermosa torre pétrea de un poco más de 15 metros de altura. El pueblo para perennizar la proeza de este fenómeno hombre-oso, le talló una piedra con su figura.

Plaza central de la Jalca
Juan “El Osito” para Napoleón Culqui, un querido amigo y escritor, es un ícono en la cultura jalquina. Representa el tesón, coraje de un pueblo por ser más autentico, por ser mejor y por mantener su identidad. Una identidad que se va rompiendo con el flujo de las migraciones tanto internas como externas.

Altar Mayor de la Iglesia construida totalmente de piedra
Estar en la Jalca Grande y caminar por sus calles es recorrer imaginariamente los pasos de Juan “El Osito”, héroe popular del pueblo. Es visualizar los caballos adustos y cansados de los españoles que ingresaron al pueblo al mando de Alonso de Alvarado para conquistarlos y crear en este suelo la provincia de Chachapoyas. Es caminar por la senda de la hidalguía, del amor al terruño de un pedazo de alma errante que va quedando en el camino de la historia. Es beber historias, leyendas. Es fortalecer el corazón de emociones. Emociones hermosas, emociones buenas, emociones imborrables. La Jalca, es un destino obligado de todos los que nos ufanamos de querer Chachapoyas y Amazonas en general.
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Autor: Napoleón Culqui Valdez
Fecha: 17/02/2010 16:17.
Autor: jessica
Fecha: 19/04/2010 03:28.



