Vista General de Santo Tomás y sus calles tradicionales

En diciembre de 1998, fue la primera vez que visité la Villa de Santo Tomás de Quillay. Era de madrugada. Era un día donde se celebran las fiestas patronales en honor a “Santo Tomás”. Era un día de frio. Un día de fiesta. Un día para conocer parte de su historia. Después de diez años, con una cámara en el hombro, un cuadernillo y lapicero, regrese a esta parte de la provincia de Luya, donde  todavía y pese a sus años de historia, se respira, además del aire puro, su pasado histórico, donde cientos de sus hijos participaron en sublevaciones políticas y tumbaron a autoridades en Chachapoyas. Se siente la vigencia de sus pobladores en pensar en su futuro, pero a los mismos tiempos esperanzados en que les den la oportunidad de transformarse y convertirse en un destino turístico, más allá de Revash.

Plaza principal

UBICACIÓN GEOGRAFICA

Santo Tomás, es uno de los veintitrés distritos de Luya, limita con San Juan de Lopecancha, San Francisco del Yeso, Conila y María, fue creado en la época de la independencia y cuenta con una población superior a los cinco mil habitantes, distribuidos en una área de 84.93km2. Dentro de sus usos y costumbres más representativas, figura en purtumote, el choco, el frijol. Cuenta con danzas costumbristas muy bellas que se manifiestan con todo su colorido el 21 de Diciembre, fecha en que Santo Tomás sale a las calles del distrito en olor a multitud.

Es tan extenso que tiene, decenas de caseríos como: Santa Isabel, Agua Santa, San Juan de la Libertad, Cetcote, Condolón, Shallamboc, San Bartolo, San Miguel de Luvin, San Salvador, Chaupín, Huanga Pampa, Culalac, Puente Santo Tomás, Balsa Pampa, Maraypata, Pucadesmonte, Shota entre otros. La mayoría de los pueblos y caseríos están ubicados en la montaña, otros a la rivera del río Utcubamba.

Altar Mayor del Templo, construida en el año de 1,891

Santo Tomás, el Patrón del distrito

EL RECORRIDO

Hoy con el estado más que regular de la carretera desde Chachapoyas a nuestro destino es de 2 horas y media, pasado por el Tingo, Ubilón y la Hierbabuena, donde un desvío a la altura del Puente, se sube 30 minutos y se llega al pueblo que se extiende a una altura superior a los 2,500 m.s.n.m. Sus calles bien diseñadas, sus casonas multicolores, sus techos de teja, evidencian su crecimiento e importancia histórica en el desarrollo económico y político de Amazonas. Se distribuye por barrios. De todos lados, se aprecia el verdor de sus montañas, cuadriculadas por las parcelas agrícolas y encima de las montañas, se aprecia a la “Bella Tomasina durmiente”, cuya leyenda la cuenta magistralmente mi amigo y colega Edgar Loja Reyes.

"La bella tomasina durmiente" una figura formada por varios cerros

Al bajar o subir de Santo Tomás, un cerro que muestras unas vetas de piedra, cual estrangulados por el tiempo, los terremotos y el tiempo, llama poderosamente la atención de todo visitante, mucho más, cuando el sol prende sus rayos sobre ella. Uno prefiere bajar y deleitarse con la naturaleza y la poderosa mano de lo desconocido que formó esta belleza natural. Más, impresionante todavía, es saber que bajo esta montaña, en un fragmento de ella, se esconden entre el ocre y el blanco decenas de pequeñas casitas o tumbas funerarias, al cual todos conocemos como Revash. No es muy grande, pero invita a la reflexión de todos, y pensar cómo es que los Luya Chillaos hayan podido crear este legado arqueológico en medio de montañas empinadas y prominentes abismos. Hay que tener hielo en la sangre para subir, asirlo con nuestras manos y reencontrarnos, por un momento con la enigmática historia de nuestra cultura regional.

Observen la forma del cerro. Bajo éste está Revash

APOYO INTERNACIONAL  

Desde hace buen tiempo, las “Hermanas de la Caridad del Sagrado Corazón de Jesús”, tienen sentadas sus bases en esta localidad que se amplía a otros lugares. Esta congregación viene transformando la vida de la gente. Con las relaciones que tiene la madre Emilia, viene implementando un internado para favorecer a estudiantes pobres del distrito y otras localidades de Luya, cuentan con un centro artesanal, donde dan trabajo a hilanderas locales, una panadería moderna que alimenta a la comunidad. Verdaderamente el pan es “fuera de serie”. Adicionalmente desde el 2004, funciona una clínica que cuenta con Rayos X, laboratorio clínico, odontología, medicina general y muy pronto contarán con un moderno quirófano para cirugía. Cientos de pacientes se atienden diariamente a precios muy accesibles a todos. Esto es un proyección social que amerita un reconocimiento de todos.

Fachada de la clínica parroquial, puesta al servicio de la comunidad

Después de cinco horas de caminar por el pueblo, he cumplido otro sueño de seguir viajando por nuestros pueblos de la región, para mostrarlo al mundo y el mundo sepa que Amazonas, no es solo un espacio geográfico en el mapa del Perú. Es un lugar terrenal bendecido por “el amito” y en cada rincón, en cada lugar, en cada espacio y tiempo, vive la vida, la esperanza de todo un pueblo que aspira con mucho entusiasmo ser el próximo destino turístico del Perú.