EL MOLINO: ENTRE CIELO AZUL, GUAYABAS, LOPE Y SU PEJE SECO

Vista panoramica de El Molino en la zona de Pucacruz
Una forma de demostrar nuestro hastío en la ciudad, es salir de la misma, ya sea reconocer los alrededores de la capital como sus urbanizaciones populares o caminar un poco más y contagiarse del pasado, de las tradiciones costumbristas y bañarse de sol que brilla en un cielo profundamente azul. Ese sitio, es El Molino, distante a media hora de camino a pie o diez minutos en carro.
Como casi siempre, con la familia hemos salido esta semana a recorrer El Molino. Unas zapatillas, unas gorras para el calor y la cámara para tomar fotos y publicar en el blog, además de una pelota para jugar una pichanguita. Un viaje al pasado es caminar por las calles emblemáticas de Santo Domingo que en sus diecisiete cuadras está impregnada de historia. Si no recordemos que por esta vía llegaron los primeros pobladores españoles, sacerdotes y hasta los combatientes de Higos Urco a la ciudad. Esa calle, era la puerta de ingreso y salida de Chachapoyas. Cuantas historias olvidadas estarán en cada polvo, en cada penca, en cada vivienda, en cada sol y en cada tiempo.

Calle Santo Domingo para llegar a Sacshe
En el cruce para Puca Cruz y Shacshe está la capilla del Molino donde anualmente arriba la Virgen Asunta en su recorrido por la ciudad o capillas privadas que albergan imágenes religiosas y recuerdos de ñaupa tiempo. En toda esta vía, con la complicidad del sol, se aprecia gran cantidad de vegetación que va entre pencas que producen los magueyes donde chupan su miel los quintes, viejos y soberbios árboles de nogal, plantas de naranjas y limas, pasando por guayabas y largos cercos llenos de plantas de Lope o pajuro, además de decenas de matas de mora.
Entre este tramo rodeado de belleza natural, un pedazo de tierra rompe la magia. Es Pucacruz, un lugar que hace 37 años atrás desapareció a consecuencia de un aluvión. Pese a que es una zona crítica poco a poco se vienen erigiendo viviendas. Es una amplia falla geológica que va hasta Limonpunta y según los geólogos si es que no se sigue con una agresiva reforestación en toda la zona los deslizamientos podrían repetirse.

Pucacruz, zona que hace 37 años sufrio un aluvión
Si bien es cierto se aprecia el paso de la desgracia en la zona, también es impresionante ver desde el borde de la carretera la belleza de la zona, rodeada de capulíes y retamas que en esta etapa florean por doquier. Al fondo los eucaliptos y pinos en crecimiento y el agradable olor a trapiches y guarapo.
Casi todas la viviendas de El Molino, se dedican a la venta de chicha de jora y guarapo, que en cualquiera de su “edad”, sea fresco, del día, casha-casha o viejo son agradables a cualquier paladar. Hasta dicen que sirve para remedio. ¿Será que tenemos tantos enfermos que adoramos al guarapo y salimos tumbo – tumbo desde allí a la ciudad? No lo sé pero la vida en este lugar, además de ser un placer relajante es toda una experiencia familiar.

Cientos de árboles de Pajuro o Lope están en el camino a El Molino
Todo El Molino son chacras. Es la reserva alimentaria de Chachapoyas. Aquí se produce los frijoles, el maíz, el culantro, la col, las zanahorias, etc. Cuenta con una población estimada de 200 habitantes que se dedican mayormente a la labranza y los fines de semana preparar sus potajes para recibir a las visitas.
Existen algunos centros de recreaciones que sirven alimentos. Uno de los favoritos del público es el pescado seco con su puntosote y su vaso de chicha de jora o un plato de cecina. Hay otros que comen sus locros y hasta su cushe acompañado del guarapo. Cualquier cosa es agradable en la zona, mejor todavía si los chicos a su libre albedrío pueden coger la caña de azúcar, los chiclayos y las guayabas.

Cocina rústica donde se preparan los potajes en la zona

Para chuparse los dedos. El emblemático peje seco con su purtumote
Bastan unas cuantas horas para recorrer todo el lugar y lleno de aromas de campo. Aromas de belleza y sonidos multicolores de aves como pichuchos, loros y hunchacos o piuros, uno regresa a casa agradecido de respirar aire puro, observar el cielo azul de mi tierra y los cerros verde azulados que como guardianes rodean Chachapoyas.
Si viene a Chachapoyas, escápese un momento de la ciudad, recorra El Molino, tome un vaso de guarapo, llene el estómago de nuestras delicias culinarias y regrese a su mundo pregonar que en Chachapoyas se respira pureza, fiesta, alegría y tradición.

Paisaje típico por shacshe

En Shacshe, existe este lugar donde se puede comer algo típico de la zona
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Autor: Santiago Zuta
Yo soy del Molino o mejor dicho "La Molina". No sabes cuanto me alegra ver a mi tierra en fotos. Es lindo, es increible su belleza natural y mejor todavía su lo acompañamos con nuestro peje seco y mucho mejor en el festival del Guarapo.
Gracias Amigo
Santiago
Fecha: 29/06/2009 16:45.
Autor: mario tuesta
GRacias por deleitarnos con tus artículos querido y admirado paisano.
Mario
Fecha: 29/06/2009 16:48.
Autor: Raul Vasquez
Gracias
Fecha: 01/07/2009 21:43.



