Vista general de Balsas y como fondo el río Marañón

         Olor a tierra, a tamarindo, a mangos frescos o a limón, a coco o ciruela, olor a esperanza, olor a sueños. Cualquiera de ellos, rinde tributo a una tierra generosa, que pese a ser pequeña, tiene su gran oportunidad para mostrar su grandeza al mundo. Es Balsas, uno de los veintiún distritos con que cuenta la provincia de Chachapoyas. Es la puerta de ingreso a Amazonas viniendo desde Cajamarca.

         Tiene una extensión geográfica de357.09 km² Limita al norte con la provincia de Luya, al este con el distrito de Leymebamba, al sur con el distrito de Chuquibamba y al oeste con el departamento de Cajamarca, que lo divide de este departamento el mítico río Marañón, que Ciro Alegría lo denominó cabalmente como la Serpiente de Oro en una de sus grandes novelas. 

LA RUTA DEL VIAJERO

          Hay dos rutas naturales para llegar a Balsas entablada caprichosamente en el medio de dos inmensos cerros de piedra. La de Cajamarca y la otra que se parte de Chachapoyas. Yo lo recomiendo la segunda, porque en cinco horas que dura el viaje una galería de imágenes naturales pasan por nuestra vista, quedando anonadado de tanta belleza.

        De Chachapoyas, salimos al valle del Utcubamba y devoramos la pista para dejar en el camino a las localidades de Tingo, Ubilón, Hierbabuena y Leymebamba para subir a la cordillera de Calla-Calla y poner todos los sentidos en el camino y mirar de reojo grandes avismos, que por un lado dan temor natural al viajero, por otro engrademos a aquellos valientes hombres que en su momento construyeron esta carretera, sinuosa, serpenteante y hermosa por los paisajes: Nublado por la mañana en el Calla-Calla, rojiza por Hornopampa y terriblemente calurosa en Balsas y Chacanto, donde la temperatura llega a superar fácilmente los 40 grados.

Balsas. El pueblo es una sola calle, que al medio día es un horno 

MÁS QUE UNA GEOGRAFIA NATURAL

 

        Balsas tiene varios anexos, la mayoría de ellos cerca de la cordillera, como Saullamur, San Antonio y Gollón, que hoy por hoy es la niña bonita del distrito por que en su territorio se ha descubierto una gran veta de oro y un consorcio minero viene desarrollando los trabajos de exploración minera, que estaría en la zona por los próximos cincuenta años. En este distrito se encuentra el banco de Caolín más importante del país, insumo que sirve para fabricar los pisos cerámicos nacionales.

        Además de ello, en este pequeño valle bañado por las ricas aguas del Marañón, se producen grandes cantidades de Ciruela, que como el Mango se producen dos veces al año y son llevados a los mercados de la costa. Hay una gran plantación natural de Tamarindo, que crece, se madura y se pudre porque la gente no de la importancia y valor, excepto para hacer marcianos, que dicho sea de paso debe ser un gran negocio, ya que con el calor sofocante de la zona, el visitante opta por dos cosas: Estar dentro de las aguas del Marañón o chupar marcianos todo el día. Además semanalmente Balsas exporta a otras regiones entre tres a cuatro camiones semanales de Limón.

Un poblador con el fondo de un arbol de Mango, vista parcial del pueblo, su iglesia y una habitante que camina muy orgullosa sobre el puente de Chacanto 

        Balsas la zona propia de la producción agrícola, por su reducida población, bien puede adoptar experiencias exitosas en el mundo para convertirse en un potencia frutícola, tal como sucede en las organizaciones agrícolas, donde funcionan comunidades colectivas (kibbutz) y desarrollan tecnología en sus productos y las ganancias son distribuidas equitativamente en la población, logrando de esta manera, otorgar las mismas oportunidades, los mismos beneficios y además, luchar frontalmente contra el analfabetismo y las deficiencias en la salud. Un hecho resaltante es el proyecto que está formulando la Municipalidad Distrital de Balsas, cuyo alcalde Eugenio Tirado Ortiz, viene impulsando una procesadora de néctares. Puede ser una alternativa, pero no la solución, pienso que esta zona es ideal para hacer pasantías con otras experiencias mundiales para desarrollar al pueblo en su conjunto. Mejor todavía si tienen la posibilidad de incrementar sus ingresos por la futura explotación de oro en el distrito, donde puede planificar juntos el desarrollo integrado de la zona y con reglas de juego claras para el distrito.

Mangos y plantas de coco. Sabrosos tamarindo y plantones de Limón forman parte del paisaje de Balsas 

UNA MIRADA DEL VALLE DESDE EL CALLA CALLA. AL FONDO EL MARAÑON

        Balsas es uno de los pocos centros poblados que se dan el lujo de gozar con la brisa y sonido de las aguas del río Marañón, que baña sus riveras y permite el crecimiento de una abundante vegetación, además de alimentar a la gente con una variedad de peces propios de ríos de agua dulce. Como es el epílogo de Amazonas en esta parte, un imponente puente de 40 metros de luz permite comunicarse con Celendín en Cajamarca. Este puente denominado Chacanto, fue construido en 1958 y hoy viene sufriendo las consecuencias del tiempo y la transitabilidad que viene causando preocupación comunal, ya que esta obra de ingeniería tiene problemas en su estructura.

Puente Chacanto 

Millones de metros cúbicos de Caolin existe en la zona. Toda una mina

        Si hace dos años atrás viajar por esta zona era de valientes, hoy ésta vía viene siendo supervisada constantemente por personal de PROVIAS, que se encarga de su ensanchamiento, conservación y mantenimiento y una serie de trabajos previos que permitirán a corto plazo su asfaltado. Haciendo un poco de historia, hasta antes de la construcción de la carretera, Balsas era un lugar obligado para el paso de grupos humanos que viajaban de la montaña (San Martín), Chachapoyas hacia la costa y de cajamarquinos y liberteños que venían a la capital de Amazonas para llevar la sal de Yurumarca.

Caudaloso y magestuoso río Marañón 

        Así que si quiere parte de Amazonas conocer, tome una mochila y transite por las rutas de esta región, visite la tierra de los aromas, deléitese con aguas del Marañón y llegue a tocar las puertas del cielo en el Calla-Calla y siéntese Dios, mirando la caída del Sol.

Me sentí DIOS tomando esta hermosa foto desde el Calla Calla.