UNA CATEDRAL QUE SE VA

Reproducción del original publicado en el Semanario La Voz de Amazonas en agosto de 1971. Hago público en momentos en que la población de Chachapoyas se viene movilizando para lograr su reconstrucción con el apoyo del Gobierno Nacional y el voluntariado social.

       

    

      

 Es cierto que la Catedral de Chachapoyas tenía muy poco de valor en cuanto al arte antiguo. No tenía que hacer nada ante las iglesias de piedra que supieron construir en otras tierras los españoles. Pero eso sí, cada rincón de la Catedral era la evocación de magníficas épocas pretéritas. Cada retablo lateral, cada detalle, representaba una familia poderosa, un caudillo político que pugnaba por sobresalir ante el pueblo obsequiando el mejor manto, los mejores candelabros, el más espléndido pan de oro. Lo primero que hizo que la Catedral perdiera su antiguo valor colonial fue la destrucción de la verja de fierro que le daban un aire de iglesia antigua e invitaba a las lindas chachas a pasearse con sus flecados pañalones formando un maravilloso conjunto.

 

EN EL RECUERDO DE DON SAMUEL RUBIO

 

        Una de las personas mayores más adictas a la Iglesia Catedral, es Don Samuel Rubio Torres. Cuando vio el retablo del altar mayor resquebrajado no pudo contener dos lágrimas de pesar. Recordó que en 1911 el conocido artista chachapoyano, don Vicente Aguilar, acompañado de don Samuel y don Julio Egúren estuvieron empeñados en devolver al retablo su antiguo esplendor, en la primera restauración que alcanza a recordar. Se junta a este recuerdo en el mismo año la restauración del retablo del Corazón de Jesús, por la devoción inigualable de doña Rosa Egúren, venerable matrona, que hizo historia en la ciudad y que también  mandó construir  la urna del Santo Sepulcro. Cuando vio que retiraban las imágenes del altar de San Antonio corrió presuroso se recuerdo al año 1925 cuando él personalmente, como ayudante del artista don Timoteo Cachay construyeron el artístico retablo y trajeron la imagen del Santo Pan bendito desde el templo destruido de San Francisco (donde actualmente esta el salón de actos del Colegio Seminario). Era presidente de la cofradía su tía doña Juliana Torres de Hurtado.

 

EL RECUERDO DE LOS PP. SALECIANOS

 

        El altar de María Auxiliadora le trajo al recuerdo la persona del venerable Obispo, Mons. Octavio Ortiz Arrieta. Lo mismo el piso de losetas, la plazoleta del patio, la restauración moderna de todo el presbiterio obras de Monseñor, Otoniel Alcedo, Obispo Auxiliar de Chachapoyas. El altar de la Virgen del Perpetuo Socorro recuerda a los misioneros Redentoristas que venían año tras año a predicar misiones e implantaron la devoción a Nuestra Señora con esa advocación. Es muy recordado el R.P. Edmundo Spiz. Los artistas encargados de ejecutar la obra fueron don Timoteo Cachay con don Abraham Cachay, su hijo. Don Samuel Rubio recuerda también haber visto a don Abraham Cachay dorando el púlpito de la iglesia.

 

LA CATEDRAL EN PELIGRO

 

        El primero que dio el grito de alarma y vio el peligro de que la Catedral podía desplomarse fue Monseñor Ortiz. En 1954 pidió al Ministerio de Justicia y Culto, que viniera un inspector a examinar el estado de las paredes del lado Este. El Ing. Luis E. Dávila Cogorno informó ese mismo año que las paredes no corrían peligro ya que tenían poderosos estribos en la parte posterior y que bastaba con cubrir la pared inclinada con una falsa pared que diera la apariencia de estar derecha. Ejecutó las obras el Ing. César Burga, quién también se hizo cargo de dirigir los trabajos de las nuevas torres, con el maestro constructor don Salomón Bernaola. En 1955, se cambió parte del techo del templo.

 

VICIBLES RESTOS ENCIERRAN PAREDES DE CATEDRAL

 

        La Iglesia Catedral guarda en sus paredes el precioso tesoro de los restos mortales de cuatro obispos. Mons. José María Arriaga, propiamente dicho el primer obispo de Chachapoyas, Mons. Pedro Ruiz, el explorador de los caminos del oriente, que enfermó en Jumbilla y fue traído a Chachapoyas muy grave. Murió en la actual casa de don Escisión Torrejón Más. Pablo Visalot, que murió con el concepto de Santo. A él le tocó colocar la Cruz del Siglo por mandato del Papa León XIII, en la capilla lateral que da a la Sacristía, y Monseñor Octavio Ortiz Arrieta, de recuerdo imperedero, cuya tumba los fieles visitaban con frecuencia, bajo el púlpito que tantas veces vibró con su convencedora prédica.

 

LOS CUATRO EVANGELISTAS

        Hoy fuimos a la Catedral. El obispo en traje de faena y los sacerdotes y fieles continuaban el trabajo de retirar los escombros. Nos acercamos lentamente al retablo del altar mayor, todo destruido. Buscamos sobre las grandes columnas las imponentes imágenes de los cuatro evangelistas y solo encontramos sobre su pedestal un resto de lo que fue el Evangelista San Lucas sosteniendo aún el cuadro de la Virgen. La imagen de San Mateo yacía en la tierra, todo destruido, las otras dos no pudimos localizar. Los artistas cristianos vieron siempre en un visión de Daniel , la representación de los cuatro evangelistas y por eso a San Juan lo representaron con un águila por la altura de su teología, a San Mateo, con un Buey, porque escribió fundamentándose en el judaísmo y sus sacrificios, A San Lucas, con un cuadro, porque la tradición dice que conoció y pintó a la Virgen María y a San Marcos con un León recordando “La voz del que clama en el desierto”  de San Juan Bautista, del que escribe

Publicado en La Voz de Amazonas, el 1º de agosto de 1,971

Lunes, 05 de Mayo de 2008 12:14. Autor: mcabanas. #. Tema: SUCESOS HISTORICOS.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario

*

*
No será mostrado.


*

* Datos requeridos.