Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2007.
Resumen
- 04/01/2007 22:48 - HAY UN LUGAR EN EL MUNDO QUE ES MI TIERRA: CHACHAPOYAS
- 05/01/2007 16:08 - CHACHAPOYAS: 469 AÑOS DE BELLEZA
- 05/01/2007 22:17 - ALTO IMAZA RESERVA HISTORICA Y RELIGIOSA DE CHACHAPOYAS.
- 09/01/2007 22:16 - SONCHE : UN ESLABON PERDIDO DE NUESTRA HISTORIA
- 10/01/2007 17:04 - LEYMEBAMBA: RESERVA HISTORICA Y ANTROPOLOGICA DE AMAZONAS
- 10/01/2007 21:55 - KUELAP: UNA JOYA DEL PERU
- 12/01/2007 22:36 - MENDOZA: TIERRA DE LAS MUSHAS Y LA ESPERANZA
- 15/01/2007 21:27 - !AY CHICHA! PERO LA DE ARROZ
- 19/01/2007 18:10 - CONDORCANQUI: EXOTICA Y MISTERIOSA
- 29/01/2007 14:08 - EN CHACHAPOYAS: EL NIÑO QUE HACE MILAGROS
04/01/2007
HAY UN LUGAR EN EL MUNDO QUE ES MI TIERRA: CHACHAPOYAS

Se que este medio de comunicación masiva es para decir lo que sentimos, queremos, aspiramos, etc. Para decir cosas interesantes y al mismo tiempo importantes. El el Siglo XXI, lugar donde no hay espacio para nadie en particular, creo que es bueno reecontrarnos con nuestra identidad. Y ser idénticos es mostrar al resto nuestra procedencia. En esta ocasión, quiero compartir mi orgullo por haber nacido en la ciudad de Chachapoyas, que el 2038 estará celebrando sus 500 años de fundación española. No sé si el término es ese efectivamente, pero en fín.
Mi tierra, que se ubica en un rincón de la parte nor oriental del Perú, es la capital del departamento de Amazonas, se ubica a 2,330 m.s.n.m. Es pequeña, no supera los 30 mil habitantes. Es blanca y marrón. Por su antiguedad, guarda o preserva su pasado colonial. En cada una de sus calles encontramos casonas, balcones republicanos de singular belleza, que inclusive la llamamos a mi tierra, "La ciudad de los Balcónes". Existen más de 600.
Me gustaría que las palabras, sean hechos y que ustedes puedan arribar a este remanzo de paz y tranquilidad. Dicen que acá, no existe el tiempo. Dicen que aquí nació Dios, y lo creo.
05/01/2007
CHACHAPOYAS: 469 AÑOS DE BELLEZA

El 2007 encuentra a nuestra ciudad, como a todas en el Perú: Ilusiones, nuevas esperanzas con un gobierno nacional que en 6 mese, según los analistas, la está pasando bien. El 2007, también, más aún, después de sus fiestas patronales, encuentra a una ciudad fortalecida en su fe con la renovación espiritual ante la Mama Asunta, donde grandes y chicos; pobres y ricos – si es que lo hubiera – de todas las razas y de todos los credos celebramos una fiesta no solo patronal; si no de todo un pueblo que año tras año se renueva y vuelve a bailar, cantar y sonreír.
Hay veces que oficio de poeta y me gusta cantar versos a mi ciudad. Esa ciudad blanca, de tejas artesanales, la de los grandes y hermosos balcones, de las casas grandes, y hasta con tres patios interiores, con paredes anchas y de adobe y hasta llena de orquídeas. Por las noches, saliendo de la ciudad y a lo lejos, mi tierra iluminada se convierte en una inmensa águila real, con sus alas gigantes que se extienden desde El Molino hasta Tuctilla y un poco más allá. Su cola, Tingopampa y la prolongación de Grau y La Merced. Su cabeza, las Urbanizaciones Populares como Señor de los Milagros, Manchibamba y Pedro Castro Alva. Su cuerpo, el casco urbano de la ciudad. ¡Qué bella es de noche!, con sus luces amarillas que forman parte de un atractivo adicional.
La Chachapoyas del Siglo XXI, es muy distinta a la anterior, no sé si habrá punto de comparación. En el recuerdo quedan nuestras “piscinas naturales” como La Penquita, La Chirola, la número 8 o El Franco, donde ahora crece la ciudad universitaria de la UNAT. Ya no existen los pozos naturales de piedra que filtraban agua todo el año y apagaba la sed de nuestro pueblo. Ya no existen las iglesias de La Merced ni de San Francisco, mucho menos la añorada catedral que hoy está en proceso de reedificación
Todos nuestros rostros son conocidos, algunos redondos y otros alargados con ojos llenos de vida y alegría y todos con ese aire de familia, a la tierra, a nuestra raza y a nuestros sueños. Sus mujeres hermosas, cuál orquídeas en botón y a punto de reventar para embriagarnos con su dulzura, contoneo y otras cosas más. Mi tierra, no es como los demás. Aquí se mantiene y detiene el tiempo, la historia, la tradición y la esperanza de un futuro nuevo. En mi tierra, más aún, cuando está de fiesta, las polleras, los llanques y los chales dan vueltas y vueltas al ritmo y al compás de una marinera muy nuestra como El Brazo o con la elegancia de los salones, La Chumaychada. Mi tierra cuando está de fiesta, revientan en el cielo azul y brillante de mi pueblo, cuetes y bombardas, se elevan globos de carrizo y papel cometa.
La noche se convierte en día, cuando los castillos alegran a la multitud. Mi tierra pese a sus problemas, vive su tiempo de fe, orando y venerando a la Virgen Asunta, patrona de mi ciudad, que en el hombro de su pueblo recorre las calles y rincones de Chachapoyas. Niños que agarran las manos morenas de sus ángeles guardián, sueñan con seguir esa tradición. Jóvenes agarrando una vela, pidiendo protección y ayuda en sus visiones que esperan alcanzar. Adultos y ancianos, cual peregrinos, entonan canciones, repitiendo ese conocido estribillo: “ Virgen Asunta, joya sin par, todo tu pueblo te viene a cantar”.
Chachapoyas, es también la tierra donde todos los meses y los años, se rinde culto a la Virgen de Belén, de Chuquichaca, de la Buena Muerte, del Señor de Burgos, de Jesús Nazareno que sale en Semana Santa, de la Cruz de Tushpuna que en mayo lo veneran acá y en Lima nuestra capital nacional. Del Señor de los Milagros, que pese a estar en Huancas, todo el pueblo en peregrinación se va. De la Mama Nate, del Señor de Contricción, de la Virgen de la Merced, guía espiritual de los chachapoyanos en la Batalla de Higos Urco, de San Juan Bautista, en fin, mi tierra es un mar de fe. Mi tierra por donde se lo mire, es bonita. Blanca como el alma de la gente buena, blanca como la mente inocente de nuestros infantes, blanca como la luna llena que ilumina nuestros pasos en las noches llenas de estrellas, blanca como el suspiro y nuestros panecillos de almidón. Mi tierra, está lleno de gloria a lo largo de su historia. Es la herencia de los gallardos Sachapuyos, que con fuerza de valor y dignidad construyeron fortalezas. En su suelo nació la inteligencia representado en Toribio Rodríguez de Mendoza, padre de la Independencia del Perú.
En sus pampas legendarias de Higos-Urco, chachapoyanos orgullosos rompieron la cadena del yugo español. Es madre de varones y mujeres ilustres, que en cada pueblo, en cada peldaño de la vida, ponen en alto y con orgullo el nombre de mi noble y fidelísima ciudad. Mi tierra, se baña con el aroma de sus ricas comidas, como el locro de chochoca, de mote pelao y yuca con su caransho reventado y vara vara con su col, de su cuy cangao, del purtumote y shipasmote y de sus ricos y verdes tamales, así como de sus humitas y sus juanes que son una delicia en el paladar. Ni que decir de sus variedad de pan que son un orgullo nacional. Mi tierra por donde se lo mire es bella. Bella como las canciones de los hermanos Herrera. Bella como el Pozo de Yana-Yacu, que paciente espera el sorbo de una o un amante para quedarse y toda la vida con él o ella. Bella como las azucenas y claveles que con su fragancia impregnan las paredes de frescura en nuestras viviendas. Bello, como el Puma Urco, gigante protector de nuestras buenas intensiones.
Mi tierra por donde se lo mire es bella. Es fiesta, es danza, es alegría, es devoción y fe. Es canto de esperanza. Es presente y futuro. Es aliento de vida para los que con orgullo hemos nacido en ella. Chachapoyas, mi tierra, pese a todo, es y seguirá siendo bella.
ALTO IMAZA RESERVA HISTORICA Y RELIGIOSA DE CHACHAPOYAS.

Estoy completamente convencido, que usted ha escuchado el siguiente refrán “Ojos que no ven, corazón que no siente” y naturalmente lo asocia a los sentimientos humanos. Cuando los ojos no ven, en el caso de la historia, es porque están ciegos, miopes, ignorancia o falta de oportunidad para ver la belleza de nuestro entorno. Y creo que éste último es lo que hace que los chachapoyanos hasta ahora muy poco conozcamos la variedad geográfica y política de nuestra provincia.
Según las crónicas existentes en nuestro país, al poco tiempo de celebrado la conquista y fundación de la ciudad de San Juan de la Frontera de los Chachapoyas, arriban tres congregaciones religiosas: Franciscanos, Mercedarios y Agustinos que se distribuyen por diversos lugares del Corregimiento de Chachapoyas, que como se conoce pertenecían las hoy provincias de Mendoza, Luya, Bongará y Bagua. Se sabe que los agustinos se trasladan a Leymebamba, los Mercedarios y Franciscanos en la ciudad, de los cuales se presume que abarcaron otras localidades como las que se ubican en la zona denominada Alto Imaza, donde se ubican los distritos de Asunción, Olleros, Granada, Quinjalca y Molinopampa, denominada históricamente como Taulía.
UN VIAJE AL PASADO
Viajar al Alto Imaza, dura un promedio de cinco horas, cubriendo la ruta Chachapoyas, Pedro Ruiz, Pomacochas, Jumbilla, para ingresar vía terrestre a un valle interandino impresionante y encontrarnos con nuestras raíces con la localidad de Asunción – Goncha, donde rápidamente ubicamos a la iglesia de esta localidad, el cual por una determinación política ha sido atendida su rápida restauración, tanto de la infraestructura hecha totalmente de piedra como de las imágenes que en su interior se preservan.
Siguiendo la ruta, ingresamos por un cañón natural y un serpenteante río Imaza, que hace más mágico la aventura del reencuentro con nuestro pasado. Frondosos árboles de la Quina, que representa la riqueza natural de nuestro país, queda en la ruta para llegar a Cashac que vive una euforia comercial los sábados desde las 8 hasta las 2 de la tarde, de allí podríamos dirigirnos a Olleros, Granada o Quinjalca distantes a 30 minutos cada uno sin mayor contratiempo.
Arribar a estas localidades, es sin lugar a dudas volver al pasado, a las viejas tradiciones y usos de nuestros antiguos habitantes. Es imaginarse como se desenvolvía los pobladores entre los pueblos alejados de la ciudad capital, sin vías ni formas de comunicación que les haga sentir vivos y necesarios en un proceso de transformación y traslación de lo oriundo a lo criollo. Un factor principal para ese regocijo entre lo terrenal y lo inmortal era naturalmente su creencia religiosa. Llegar a Cashac, el centro de un valle inmenso, verde y bañado por un río que sin ser caudaloso es monumental, es un paso entre el inicio de un proceso de cambio y la historia relacionada con la fe.
TEMPLOS HISTORICOS
Aquí viene el valor de la zona. A media hora de camino está la localidad de Quinjalca o conocido por los habitantes como Yambajalca también. Lo primero que se nota al llegar a la plaza, es una monumental construcción de 60 metros de largo, que es toda la construcción de la iglesia que luce dos imponentes torres. Toda la construcción es de piedra, que lo hace más impresionante, con ventanas e ingresos en forma de arco. En su interior se lucen sus altares coloniales que “cuidan” a sus deidades, hoy abandonadas por el tiempo y la también la historia. De menor calidad arquitectónica, son las de Olleros y Granada, Casmal y Chontapampa, pero cuentan con verdaderas joyas religiosas como son sus imágenes.
Existe un aproximado de 70 figuras religiosas, desde Santa Rosa, la Virgen María, San Miguel Arcángel, Padre Eterno, San Pedro, San Pablo, Señor de Animas, etc. Casi la totalidad de ellas se encuentran en franco proceso de destrucción. Llama la atención que el “Santo Sepulcro” utilizado en Semana Santa este muy deteriorado, pese a que es bañado con pan de oro. Lamenta ver nuestros ojos, imágenes sin ojos, boca, manos. Pareciera que el destino haya hecho que nuestro viaje sea testigo del llanto eterno de estos “santos” esculpidos por manos de artistas, para que anunciemos al mundo de la restauración, arquitectura que requieren y no permitir que asumamos pasivamente su “muerte” para “sancocharnos en el infierno” de la indiferencia, apatía y al mismo tiempo de la desaparición de una época realmente extraordinaria que le tocó vivir a las localidades del Alto Imaza, que son, sin duda alguna, un gran potencial para el turismo cultural y religioso.
MAS QUE RELIGIOSIDAD
Esta zona, es también belleza natural, rodeado de campiñas donde se pasean orondos cientos de cabezas de ganado vacuno y caballar. Inmensos pastizales e invernas para que crezcan animales que han llegado al lugar preciso para engrandecer la cuenca lechera y mejorar la calidad genética de la zona. Es increíble ver, aun que les parezca descabellado, como lo que en otros tiempos un árbol salvó la vida de miles de peruanos contra la malaria, hoy sus troncos formen parte de divisiones de potreros y chacras. Sí, me refiero a nuestro árbol nacional LA QUINA.
Es pequeño de madera rojiza y muy frondosa que crece a la de Dios, ya que como hoy no tiene importancia, sus semillas y frutos agradecen a los vientos que los lleva sin retorno para crecer en otras partes del valle y así mantener vigencia. Desde San Miguel de la Reina hasta Granada y por donde pasa como colosal serpiente el río Imaza, yerguen orgullosas, la que alguna vez fuera calificada como una maravilla para la humanidad. No son muchos, pero son y están esperando también su protección.
ALGO MÁS QUE UNA VISITA
Creo que los hijos de la zona que habitan en distintas partes del país, agradecerán este documento. Los turistas verán en la zona otro recurso para visitar y los empresarios para “explotar” , los curiosos y aventureros alistarán mochila para viajar, pero ir al Alto Imaza, no debe ser una simple visita, tiene que ser atendida urgentemente. Como representante del Patronato de Chachapoyas, hemos propuesto a las instancias correspondientes la Declaratoria de la Zona como Patrimonio Histórico, Cultural y Religioso de la Provincia de Chachapoyas, más aún, teniendo en cuenta que los Gobiernos Locales, así como Regionales tienen dentro de sus fines la protección de su patrimonio. Eso implica, que sin previo aviso, se debe mediante Ordenanza o Decreto hacer el reconocimiento y con ello garantizar que especialistas puedan elaborar perfiles y proyectos para lograr la recuperación de la zona, que realmente se hace necesario…pero YA.
En la actualidad, la zona cuenta con los servicios básicos principales, agua, luz eléctrica y muy pronto culminará la carretera que ejecuta el Gobierno Regional de Amazonas que unirá Molinopampa con Jumbilla y así el anillo vial se terminará para dar paso a la fluidez económica y turística y ojalá eso permita también, la llegada de sacerdotes para que vuelvan como al inicio de la historia, reconvertir a los pobladores al catolicismo y que hoy en su mayoría – con todo derecho son evangelistas, adventistas o testigos de jehová – y quizá eso también sea factor para que los templos e imágenes de esta historia que termino de contar, estén como estén.
09/01/2007
SONCHE : UN ESLABON PERDIDO DE NUESTRA HISTORIA

Con la compañía de algunos amigos de Holanda, además de la familia, un fin de semana visitamos la localidad de San Juan de Sonche, quizá el distrito más pequeño de la provincia de Chachapoyas, que pese a su riqueza escondida, es evidente la pobreza social y económica de sus habitantes. Por sobre esas cosas, se levantan con una cálida sonrisa, un sincero abrazo para mostrarnos su dulzura y calidad humana del cual tanto admiramos.
Sonche, que antaño formaba parte del distrito de Huancas, se ubica a 1,680 m.s.n.m en la ruta al Valle del Huayabamba y a 20 kilómetros de la capital de Amazonas. En el trayecto se aprecia los impresionantes cañones que se cortan para dar paso al caudaloso río Sonche, donde además de truchas pueblan bajo sus aguas y piedras las riquísimas carachamas o cashcas, cual herederos de un pasado misterioso, conservan cual escudos gruesas placas como piel. En la misma ruta nos encontramos con la Vacahuishca, una figura antropomórfa que se forma a la distancia en el cerro muy cerca de Rumishitana. Más allá una cueva inmensa donde aprendices de brujos estafan a la gente. Hacia San Juan de Sonche, se une la belleza de nuestros paisajes, cerros verdeazulados, que hacen juego con el cielo siempre azul de Chachapoyas. Un pueblo, una campiña, una aldea o lo que sea. San Juan de Sonche es un eslabón más en la historia de Amazonas.
Mientras nos preparan los cuyes, cargando mochilas y amigos del “viejo mundo”, paseamos por sus calles algo empinadas pero conservadas, más aún, cuando cuentan con cunetas bien acondicionadas. Pequeñas pero agradables guayabas, chirimoyas apetitosas, limas agridulces, café orgánico, plantones de caña, uno que otro rostro que nos mira en las puertas semiabiertas, son parte de un pequeño lugar con olor a mi tierra. Mi tierra que se renueva constantemente de fe.
Lo que resalta y a lo lejos, es la torre de su iglesia que huele a pintura fresca. Las gruesas paredes del templo, más anchos que mis brazos extendidos, resalta por sobre todo el pueblo. Don Andrés, el portador de las llaves y agente pastoral nos invita a conocerla. Un grande y largo salón semi vacío es lo que ven nuestros ojos y al fondo un altar en reconstrucción nos muestra parte de su riqueza. Aquí vive en compañía de Santa Rosa de Lima, San José y San Juan, la otra Virgen de Asunta, muy diferente a la de Chachapoyas, pero igual de bella. Detalles impresionantes son los que resaltan en estas obras, que no parecen humanas. La Santa Rosa de Sonche, no tiene corona de flores, un sombrero con detalles de alto relieve cubre su cabeza, su vestimenta desaliñada, preserva la calidad de su contextura. ¡Muy especial!.
Detrás de una simple cortina y con encendedores prendidos, ingresamos a lo que sería un depósito, en medio del polvo nos encontramos con dos Misales Romanos, uno de ellos impreso en Bélgica pero redactados en latín. Entre sus hojas destruidas por el tiempo y los hongos, se rescata que fue elaborado el año de 1351. ¡Aquí está su riqueza!. Y Don Andrés y su pueblo, quizá ni lo den la importancia debida. En los palos de madera que fungen de vigas, entre un castellano mal escrito y un latín castellanizado se lee que este templo fue construido en 1812 y sí que es una reliquia cultural. Muchos tesoros escondidos, flashes para el recuerdo de las riquezas de San Juan de Sonche, testimonian esta historia de su existencia, antes que desaparezca.
Tanta riqueza tentadora, debe ser motivo de una reflexión de las autoridades de la zona para poner a buen recaudo estos bienes que son patrimonio de la nación.
Después de los agradecimientos por la atención recibida, con la sorpresa de mis amigos y la satisfacción de la familia, regresamos a Chachapoyas acompañados e iluminados por una blanca luna llena y unas cuantas estrellas que se apagaban e iluminaban como si fueran lágrimas celestiales. Cada alejamiento del pueblo, era para acercarse más a su historia y mi compromiso para escribir este artículo. Sonche, es un eslabón que será preciso mencionarla para reconstruir nuestro pasado y fortalecer nuestra identidad amazonense.
10/01/2007
LEYMEBAMBA: RESERVA HISTORICA Y ANTROPOLOGICA DE AMAZONAS

Recuerdo que en el año de 1997, un descubrimiento sacudió al mundo de la antropología. Los estudiosos calificaron este acontecimiento de MARAVILLOSO. Es que en la laguna de los cóndores, un ojo de agua inmenso que desde el aire tiene la forma de una media luna; escondía por muchos siglos en sus orillas más de 230 momias o fardos funerarios, muchos de ellos en perfecto estado, que son dignos de admiración mundial. Curiosidad, estudio y gratitud de científicos, es lo que deja como epílogo este descubrimiento en Raimypampa.
Luego de satisfacer mi curiosidad periodística, cuyas publicaciones están escritas en el Semanario “Expresión” y después de nueve años he regresado a Leymebamba para ver a la Virgen del Carmen en sus fiestas patronales y, asombrarme de la majestuosa construcción que se levanta en medio de la neblina, como es el MUSEO DE LEYMEBAMBA, que pese a que los lunes no abren a los visitantes, fuimos atendidos con tal deferencia y con la paciencia que caracteriza a los guías, que denotan su orgullo por esta obra y por ser portavoces vivientes de un pasado milenario en esta región amazónica.
El museo tiene una distribución perfecta en un diámetro de 2,500 mts2. Está ubicado a 10 minutos de la ciudad camino al Calla – Calla. Unos inmensos Purumachos nos reciben al ingreso, caminos empedrados nos conducen a la boletería para ingresar luego a cada uno de sus ambientes, donde anonadados podemos contemplar momias, cerámica, instrumentos musicales de hueso, uncos, tejidos, vasijas, keros, quipus, ornamentas, instrumentos de lucha y mucho más en las salas Chachapoya y Chachapoya Inca. En otra sala se aprecia la evolución etnoantropológica de la cultura peruana, donde se destaca la presencia inca en esta parte de Amazonas. Más impresionados quedamos, cuando vemos réplicas idénticas al original las habitaciones donde fueron encontradas esta riqueza, destacando el barro, la paja y los colores ocre y blanco. Espacios donde se nuestros ojos se deleitan con exóticas orquídeas, que es otro motivo de orgullo para la región.
El museo, tiene una construcción muy diferente. Es hecho con muros de piedra con un marcado estilo europeo. Todo esta hecho con armonía. Una hora o el tiempo que uno quiere y pueda, alcanza para recrear e imaginarnos la grandeza de nuestra cultura. El museo es el mejor y más importante desde el punto de vista científico en el Perú y en tamaño es comparado al Museo de la Nación.
Pese a su lejanía – es decir para visitantes extranjeros- el museo de Leymebamba, recibe un promedio de 150 visitantes y en las épocas altas de turistas no baja de 800 al mes. El Museo de Leymebamba, que es un monumento digno para resguardar los restos de los Chachapoyas, fue construido gracias al apoyo del gobierno y empresarios austriacos. Digno ejemplo que en el futuro se puede emplear para seguir reconstruyendo y redescubriendo nuestra historia.
Luego de mi visita y contemplar esta maravilla y pese a llegar a las dos de la mañana, he cerrado mis ojos con placer, satisfacción y orgullo chachapoyano, esperando que todos vayamos a la tierra de la leche y el queso y de un museo digno de admirar y conservar.
KUELAP: UNA JOYA DEL PERU

Han transcurrido más de 150 años desde que fuera descubierta la ciudadela fortificada de Kuélap. Muchos ojos del mundo han puesto su mirada, miles de kilómetros de recorrido se deben registrar en la historia de los pasos andados por los visitantes para henchirse de orgullo de haber visto y estado cerca de las miles de toneladas de piedras que distribuidas estratégicamente crean esta maravilla que se asienta en lo alto de un cerro en la provincia de Luya.
¿Cuántas veces la visité? Son muchas y cada viaje son experiencias distintas y emociones que se renuevan, con los cambios y los rostros que se redescubren constantemente. En sus 600 hectáreas, en cada tonelada de piedra están las huellas imaginarias de los Sachapuyos que construyeron para la eternidad este fortín que es orgullo de los amazonenses y ventana de oportunidad para el Perú ante el mundo.
Nos es mi propósito, escribir sobre las cualidades y bondades de kuélap; porque muchos científicos del mundo y con asidero han escrito sobre ella; tan solo quiero compartir mi orgullo de ser amazonense y ser heredero de un legado para la eternidad hecha por un grupo humano de valientes que plasmaron su inteligencia, sinergia y compromiso con el mundo del futuro y erigieron piedra sobre piedra esta fortaleza, que gracias a las investigaciones hechas en los últimos cuatro años, viene sorprendiéndonos con sus descubrimientos.
Observar anonadados catorce metros de piedras que forman la entrada principal, un renovado torreón y un tintero en recuperación. Además de cansarnos de tomar fotografías a una serie de figuras antropomorfas que han aparecido en las paredes de ese inmenso callejón donde ingresan cientos y al final puede entrar a la parte alta una persona, es sinceramente increíble.
Es indescriptible, como el hombre del siglo XXI, pese a contar con toda la tecnología moderna, no pueda intentar hacer un monumento similar a lo realizado hace ya más de 800 años. Es inexplicable para uno, saber como se elevaron gigantescas rocas de más de dos toneladas de peso para que formen parte de esta colosal construcción. Como es bien extraño, saber que hubo en kuélap, grandes y geniales arquitectos e ingenieros que crearon kuélap y no hayan evolucionado en cerámica ni la orfebrería; pero eso si, hay que sacarse el sombrero por que sin duda alguna, superó a los Paracas en la trepanación craneana.
En la actualidad se viene mejorando las vías de acceso Tingo – María, si es que va en carro o puede quitarse unos cuantos kilitos de grasa subiendo unas tres horas. Cualquiera de estas dos modalidades son interesantes, ya que en ambas se puede apreciar la belleza natural que rodea la zona, además, si se tiene suerte se puede fotografiar al colibrí cola de espátula que zumbando nuestras orejas parecen que nos dan la bienvenida a la zona.
Naturalmente para que viaje a kuélap, tiene que partir de mi tierra, la ciudad de Chachapoyas, donde por las noches puede gozar de sus atractivos y por la madrugada viajar al pasado, a la historia y enriquecerse con la joya que usted constantemente pulirá en su recuerdo, ya que KUELAP SERA INOLVIDABLE
12/01/2007
MENDOZA: TIERRA DE LAS MUSHAS Y LA ESPERANZA

Quizá muchos de los que leen este artículo, sepan el encanto de la provincia de Rodríguez de Mendoza, otros; habrán escuchado que en Amazonas y bien al sur existe una tierra donde los ojos de las mujeres se confunden con el cielo y su cabello rubio se comparan con los rayos del sol. Yo también escuché los mismo y tengo mucha cercanía con esta hermosa tierra y por razones bien contundentes. En Limabamba nació mi madre, en Callejón viven mis suegros y los abuelos de mis hijos.
En Mendoza, existe el abrazo eterno, la voz musical (un dejo especial), la sinceridad y las ganas de todos sus hijos por hacerla grande y próspera. No por algo un porcentaje y bien considerable de “guayachos” se encuentran dispersos por el mundo y con poco o mucho contribuyen económicamente con sus familias y con su tierra. Una gran colonia se encuentra en España, destino final de mariscalinos que hoy quieren cobrarse la revancha con los de la península y “conquistarlos” en el siglo XXI.
San Nicolás, la capital de la provincia, está a tres horas de la ciudad de Chachapoyas. Este inmenso valle que se divide en el “chico” y “grande” pertenecía al Corregimiento de Chachapoyas y fue conquistado por un grupo de aventureros que hicieron de la zona haciendas de grandes extensiones y motivo de evangelización cristiana, creando la primera iglesia en Santa Rosa, lugar donde Antonio Raymondi, descubre las primeras fábricas de azúcar del nororiente peruano. Hoy tal vez, sea la panela. Tomémosle en el buen sentido de la palabra eso de “aventureros”, ya que se su exploración se maneja una serie de teorías que no vale la pena entrar en contradicciones y de eso hay un “shunto”(*)en Amazonas.
Pasado quince minutos de viaje de Izcuchaca, dos cerros se abren poco a poco como puertas que nos dan la bienvenida al valle, que es como una mesa de villar, plana bien plana, se ven los hilos de humo que salen de las casas que dependiendo de la hora, están sancochando yucas, plátanos o preparando su olleta de café. Se ve desde arriba, los pueblos de Michina. Longar, Zubiate Puquio, Huambo, Mariscal Benavides y San Nicolás con su barrio de Carapungo y Juandil. En el otro valle se yerguen Limabamba, Santa Rosa, Totora. Más adentro, Omia, Nuevo Horizonte, Mashuayacu, Nuevo Chachapoyas y Vista Alegre el distrito más distante de este provincia.
Hoy afirmo, que si Dios creo el Edén en la tierra, debió ser Mendoza, porque en ella crece de todo un poco, pero suficiente para alimentar a sus 30 mil hijos. Yuca, café orgánico (que es de exportación), caña de azúcar, fríjol, maíz, ni que decir de su dulce aguardiente, que a veces lo confundo con el pisco que por allí van en ricura y calidad. Es el Edén porque cuando caminas por sus calles vemos a tantas Evas que son la tentación de los mortales. Debe ser el Edén, porque viven con la paz y la tranquilidad que el tiempo te da. Si quieres humearte un rato y lamer cachazo, hay decenas de trapiches caseros donde luego del proceso debido se produce la chancaca o el “licor guayacho”. Vas a los ríos y te bañas en sus aguas placenteras y “suavitas” sin miedo a las olas o al cáncer de la piel. ¡Qué quieren que les diga más de Mendoza!. Mejor es que se la pueda visitar, estar cerca de la gente. Estar en Mendoza, es volver a la vida. Es fortalecer nuestras creencias. Es soñar despiertos.
En esta tierra hermosa, tengo muchos recuerdos de niño cuando convivía con mis abuelos maternos. Como no ser agradecidos, si no me olvido de las madrugadas para colocar el garlito y sacar cuanto plateao caiga en la trampa y sin más ni más, meterlo al perol y empacharse con su choclo y su café endulzao con chancaca. Donde comí 25 huevos fritos en un día y amanecí en la posta por empacho. Donde mis hijos gozan del calor de mis suegros. Donde es el lugar preferido para descansar unos días y volver a casa, fresco y purificado por la tierra de las mushas. Esa tierra donde tiene de todo, pero algo le falta: TU. ¡Visítala!.
Traducción:
Shunto : Bastante
Olleta : Olla
Suavitas : Suavecitas
Garlito Trampa para los peces
Plateao : Nombre de un pez de río muy pequeño
Endulzao: Endulzar
15/01/2007
!AY CHICHA! PERO LA DE ARROZ

Seguramente por los diferentes caminos que anduviste, has podido experimentar cosas nuevas, sorprendentes, curiosas. En cada uno de los pueblos de Amazonas, también se conviven estas cosas. Si viajas a Condorcanqui, nuestra provincia fronteriza y donde habitan más de 260 Comunidades Nativas, la bebida natural es masato (preparado en base a la yuca). A Bagua, Utcubamba sus refrescos de piña, melón y bien al polo para aplacar la sed. En Chachapoyas optas por tomar la chicha de jora o guarapo fresco o viejo.
Pero he tenido la curiosidad personal, de que en cada viaje que realice por diversas localidades del Perú, no he tomado una bebida dulce, acaramelada como la CHICHA DE ARROZ, que me atrevería a decir que es una bebida propiamente amazonense. Es de color lechoso.
Según Doña Rosa, mi casera en el mercadillo dominical de la Av. Cuarto Centenario, esta bebida se prepara moliendo el arroz, al cual se agrega maní. En pleno hervor se pone hojas de higos, clavo de olor y canela, una vez fría esta lista para ser degustada por los sedientos comensales desde cincuenta céntimos hasta 2 soles la botella dependiendo del tamaño de la misma. Si uno tiene habilidades de catador, rápidamente percibirá su aroma, propia de una bebida se sabor amazonense.
¿Cuándo nace?. ¡Vaya uno a saberlo!. Mis abuelos, me contaban que la historia de la chicha de arroz no tiene fecha ni espacio, pero si un lugar (Amazonas). Antiguamente los hacendados, mayorales recibían grandes cantidades de productos que sus agregados traían de la tierra de Utcubamba y Bagua, que pertenecía a la Provincia de Luya. En es cargas venía el arroz. Ante la abundancia, la casualidad hizo que en alguna casa de “alquimistas” chachapoyanos encontraron la fórmula para hacer esta bebida, que es todo un símbolo regional, pero marcado propiamente en Chachapoyas, Luya y Lámud respectivamente.
Así es la chicha, la de arroz, que seguramente usted cuando venga a Chachapoyas, tendrá que degustar. Si entre Chile y Perú existen los “conflictos verbales o marketeros” por saber el origen del Pisco, de la Chirimoya, no se haga “bolas” . En mi tierra todo es bien peruano y quien diga que no, tomémonos una jarra de chicha de arroz, para mojar la garganta y así llevar la fiesta y el cuerpo en paz.
19/01/2007
CONDORCANQUI: EXOTICA Y MISTERIOSA

Cuando uno escucha la palabra Amazonas, las personas lo asocian al río Amazonas, poco al nombre de un departamento enclavado en el nor oriente peruano y que es la puerta de ingreso a la amazonía del Perú. Amazonas, geográficamente se divide en siete provincias: Chachapoyas su capital histórica, política y administrativa, Bagua, Bongará, Condorcanqui. Rodríguez de Mendoza, Luya y Utcubamba. Amazonas fue creado el 21 de noviembre de 1832. Esto naturalmente es otra historia.
Uno de las provincias más jóvenes de Amazonas es Condorcanqui,cuya capital es la Villa de Santa María. Su fundación data de más de 400 años. Esta Villa está enclavada entre las uniones de los ríos Nieva y el caudaloso Marañón, que Ciro Alegría lo bautizó como la “serpiente de Oro”. El territorio de Condorcanqui, es eminentemente amazónico, donde casi la totalidad de sus 17,000 Km. de extensión es una sabana verde y húmeda. Quizá esa sea la razón porque tiene la tasa más baja en el Perú de habitantes por kilómetro cuadrado. Llegar a este paraíso es sin lugar a dudas la experiencia más excitante de todo viajero. De Bagua, se parte hacia Imaza por vía terrestre cubriendo la ruta entre 6 a 8 horas. En este viaje al borde del Marañón es grato por la diversidad de los paisajes, puentes, caseríos nativos que dejamos en la ruta y hasta el viaje entubado de nuestro petróleo del Oleoducto Nor Peruano y la belleza exótica del Pongo de Rentema donde se unen los ríos Utcubamba, Marañón y Chinchipe que baja de Ecuador. De Imazita puede tomar dos rutas, la terrestre que lo deja en el Centro Poblado Juan Velazco Alvarado y cruce el río en bote a Santa María, o se sube a un deslizador, peque – peque, chalupa y viaja placenteramente por las aguas doradas del Marañón.
A mi particularmente, las cinco veces que viaje a la zona, lo hice por agua. Sentir la velocidad, el viento que se corta con tu cara, el pelo revoleteado, gorras que vuelan, lluvias relámpagos que caen sobre nuestros cuerpos. Cruzar por pongos, saltar los troncos y saludar a la distancia a los nativos aguarunas y huambisas es sensacional. Hay zonas donde el río es muy causaloso, como el Huaracayu o extenso que no se ven las orillas cerca de la Villa de Santa María, que es la capital de la provincia.
Santa María, es pequeña, la habitan menos de cinco mil personas. Es una franja de tierra que poco a poco se puebla conforme alcanza su proceso de crecimiento y desarrollo. Entre 1992 y el 2007, se han producido cambios muy grandes. Actualmente hay hoteles y restaurantes de calidad, el comercio es constante y los rostros cada vez diferentes. Es decir; ya no nos cruzamos con nativos; sino con colonos que arriban de diferentes lugares del país. Figúrense que hasta discotecas se puede encontrar. Un lugar obligado a parte del Pongo de Manseriche; lugar donde se dice que se podría construir la central hidroeléctrica más grande del Perú, es el Centro de conservación de la flora y fauna de la provincia; es decir un zoocriadero donde se puede apreciar de cerca la variedad y belleza de nuestra fauna y flora amazonense.
Condocanqui se divide administrativamente en tres distritos: Nieva, Santiago y El Cenepa. En todo el territorio habitan un promedio de 240 Comunidades Nativas que conforman el Consejo Aguahum, donde los Apus, que son las máximas autoridades se reúnen para tomar decisiones comunales. Uno puede repetir el viaje y aun que parezca rutinaria la ruta, siempre es todo un deleite para la vista, el gusto y todos los sentidos trasladarse a Condorcanqui, la provincia más patriótica de Amazonas. Muchas historias, mucha magia guarda este pedazo de tierra peruana que es parte de Amazonas.
Una cosa es contar, otra ver de cerca la maravilla terrenal que es Condorcanqui. Agarre su mochila y viaje a la zona que verdaderamente lo encantará.
29/01/2007
EN CHACHAPOYAS: EL NIÑO QUE HACE MILAGROS

En el Perú, se dice, de acuerdo al SENAMHI, que la presencia del niño será catastrófica en muchos lugares del país. Un augurio tecnológico y científico que nos pone los pelos de punta a todos los peruanos, sobretodo a los que vivimos en departamentos mediterráneos como Amazonas. Pero por sobre todas las cosas y predicciones siempre existen excepciones.
En mi tierra, la ciudad de Chachapoyas, existen muchas historias, que quiero compartirlas con ustedes: "Tengo 26 años, no podía tener hijos, mi esposo por esta razón quería abandonarme, hice una promesa de visitarlo todos los domingos y ahora tengo dos hijos y mi esposo tiene trabajo permanente y estoy muy agradecida y vivo feliz". Mi amigo Sócrates Vento, abogado de profesión, me dice, que el sabe que cuando la fe es muy fuerte, el niño te mira y se ríe. Me cuenta que su mamá lo confecciono en vida decenas de ropas y su zapatito de plata. Mi amigo "gallito" desde que los cohetes, no se reventaron en sus manos, tiene más que un compromiso con él. "El cabezón" Poémape, me cuenta que este año, le espero para que cumpla su compromiso de llevar a casa un boto, y vaya que así fue, ya que la fiesta se realiza religiosamente el 6 de enero de todos los años y el 2007 se realizó el 27 de este mes
LA HISTORIA
Corría el año de 1,965 y siempre se celebraban las festividades de Santa Ana en el emblemático barrio de Luya Urco, Doña Matilde Puerta, motiva a Doña Natividad Gallardo Bardales para que las cuatro guaguas del voto que sobraba sea motivo de festividad y alegría para el niño que tenía en su casa para que realice sus velaciones y desde esa fecha hasta hoy, dejó de ser una celebración familiar para formar parte de las tradiciones de la ciudad de Chachapoyas.
El niño, que pese a tener cuarenta y dos años, es una figura pequeña, un poco más grande que nuestras manos. Tiene una mirada tierna pero profunda, como si te desnudaría el alma. La noche que lo vi, vestía de dorado y en el pecho una paloma plateada, volando, volando al infinito, como quien busca los deseos de la gente que cree y participa de sus fiestas.
Como era un encuentro de familia el boto era pequeño, hasta llegar con el tiempo a ocho y por ende la casa quedaba chica para tanto visitante y fervoroso creyente que veía en "El niño" el guardián y protector de sus deseos.
Han transcurrido 42 años. Cientos de botos han pasado de mano en mano. Familias de "alta sociedad" y de todas las razas y colores han realizado religiosamente sus devociones, que en sus aguinaldos que se inician en noviembre de todos los años, reflejan su devoción y gratitud a una pequeña imagen que representa al hijo de Dios, que cumplidos los treinta y tres años murió en la cruz para salvarnos a todos de nuestros pecados.
MÁS QUE UNA INVITACIONParticipar de estas celebraciones, es cuestión de voluntad antes que una tarjeta. Es escuchar el rumor popular que dice: Ahora es el día del "Niño que hace milagros" y la gente se prepara para la misa en la capilla de la "Mama Asunta". Terminada ella, vamos a la casa donde la familia Aguilar – Gallardo en pleno nos da la bienvenida con la riquisisisima chicha de arroz, un buen vino y la variedad de botos que esperan la buena voluntad para llevarlo a casa y pensar su "yapa" para el año que viene. Luego viene las humitas su café cargao y ya entrada la noche, como para arreglar el cuerpo, un buen plato de aguadito.
Es una fiesta donde rápidamente te hacen de familia. La casa tiene la característica de las viviendas coloniales, con su patio y su huerta grande y su amplio salón para el baile y de fondo una típica banda de músicos chachapoyanos que tienen más que un compromiso, ya que donde se encuentren vienen para animar la reunión y hacer que las parejas se deleiten escuchando las tonadas del acordeón, trompeta, clarinete, tarola y el bombo. Es una fiesta que vale la pena disfrutar.
Es la primera vez que participo de esta reunión y creo que valió la pena para conocer más sobre las tradiciones de mi tierra. Esa tierra que no se cansará de dar sorpresas al mundo. Siento que mi tierra, mientras tenga a familias piadosas como los Aguilar – Gallardo, siempre será única y excepcional, y me alegro de formar parte de ella.
¡Ah! Me olvidada, si tienes la voluntad de participar en esta fiesta y quieres llevarte un boto a casa, tienes que separar con anticipación ya que el deseo de demostrar la fe y gratitud al "Niño que hace milagros" es bien arraigada en Chachapoyas. Es por ello, que hemos hecho con la familia una promesa de recoger el boto del "cabezón" para seguir la tradición y formar parte de esta nueva generación que quiere seguir cultivando, a parte de la tradición, una fiesta donde dejamos de lado nuestras actitudes, para ser humanos y mortales ante tantas gracias que Dios nos da.
"El niño que hace milagros" los espera en enero en Chachapoyas para que juntos compartamos en una oración, nuestras esperanzas y sueños, que desde hoy estoy seguro que se harán realidad.
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La única promesa que le hice al verle su rostro, era escribir este artículo y espero que les guste a todos, como a mí.


