FUTBOL PERUANO: TAPEMONOS LA CARA POR LA VERGÜENZA

El feriado en Amazonas, me permitió pegarme al televisor para observar con la pasión de un aficionado al fútbol el encuentro entre Ecuador y Perú por las eliminatorias a Sudáfrica 2010. No preparé canchita, menos una cerveza para acompañar el sufrimiento. Recostado en el sofá, me trague solito la humillación. El polo peruano que viste mi hijo, lo escondí en el fondo de su armario, para que cuando venga de la escuela, no reclame esa camiseta marcada por el 10. Ese diez de la desaprobación y de la humillación ante el mundo.
Mentalmente acompañé y con el orgullo a cuestas, el himno nacional que era abucheado por los rivales en el Atahualpa de Quito. De plano al ver la alineación supe que si Dios era peruano, no nos goleaban, y vaya que esta vez el Taita eterno, se vistió de azul, verde y rojo y nos dieron una paliza histórica. Una paliza que duele en el alma, porque creo que podemos perder de esta forma con cualquier equipo del mundo, menos con Ecuador y peor con Chile, dos vecinos malcriados históricamente que siempre incomodan a nuestra soberanía.
Vi un chorrillano viejo y acabado, sin la sabiduría de antaño, un Pizarro lejos, muy lejos de sus años mozos, una defensa endeble y quebradiza como el vidrio ante la fuerza del viento. Una volante, que no conducía a nada y un arquero para que renuncie a tapar el arco del Perú por siempre y una sonrisa cachacienta de Del Solar, que seguro se tragaba su falta de experiencia para jugar estos partidos.
Seguro que los especialistas hablarán de muchas cosas. Analizarán los pro o en contra del resultado. Encontrarán culpables y pedirán que rueden las cabezas; pero el tema no solo queda en eso. El problema del deporte, es más que un resultado, es histórico y eterno.
Es evidente que el fútbol como los demás deportes, no cuanta con una planificación por resultados, ni mucho menos una visión que aspiramos alcanzar. Habrá una videna, un centro de alto rendimiento, escuelas de fútbol o academias; pero si no contamos con un plan maestro del deporte integral, pasarán decenas de eliminatorias y siempre tendremos la frustración de no ver flamear nuestra bandera entre los mejores del mundo.
Es bien curioso, que mientras que en Brasil, Argentina, Francia o Italia, el objetivo es CAMPEONAR en una copa del mundo, en el Perú, nuestro máximo deseo es CLASIFICAR. Confieso que he pasado, los noventa minutos más vergonzosos de mi vida frente a un televisor, pero masoquistamente no quería perderme un detalle de esta tragedia deportiva. Duele, de verdad duele perder así, más aún, cuando tenemos un equipo plagado de estrellas. Duele, porque muchos niños globalizados con el deporte, quieren imitar a sus ídolos, como Guerrero, Pizarro, Farfán, Vargas y compañía y esos “ídolos” los defraudan y se preguntan, como nos preguntamos todos. ¿Por qué ch….no jugamos comos los uruguayos, que pese a perder le dieron un baile a Brasil en su casa?. Nos falta más que los huevos de las gallinas. Nos falta convicción, orgullo y peruanidad.
Ojalá Burga y su Comisión mundialista analicen nuestra cruda realidad y que Woodman intervenga de verdad a la Federación y que si la FIFA nos suspende de todo evento deportivo, que lo haga, ya que creo y sin temor a equivocarme, todos los peruanos preferimos una reorganización y un cambio estratégico en nuestro fútbol internamente y participar cuando las condiciones humanas, técnicas y deportivas estén y nunca más pasamos humillaciones como ayer en Quito.









