CHACHAPOYAS: LA JOYA DEL ORIENTE

Este próximo cinco de setiembre, la ciudad de San Juan de la Frontera de los Chachapoyas, estará celebrando sus 469 años de fundación española. Aniversario que se ve empañado por una gestión local que arrancó con muchas ganas e ilusiones y hoy en tan poco tiempo, hace agua por todos lados. Este hecho no es halagüeño para una ciudad que bajo sus cimientos, tiene historia, pasado, riqueza cultural y prestigio.
CICLOS DE VIDA
Es bien marcada la evolución de la ciudad, que podríamos enmarcarla en cinco etapas: 1 538 – 1 600, etapa de formación y consolidación de la ciudad y su población, que en un principio tuvo que ser rotado de lugar en la Jalca como en Levanto. Su división territorial y sus planes de expansión. 1 600 – 1800, etapa donde la ciudad asume el liderazgo en el nororiente, es el eje central del desarrollo y conquista de la amazonia peruana y de las grandes expediciones, como la formada por el Obispo Pedro Ruiz y denominada “Sociedad Patriótica de Amazonas”, que conquisto Yambrasbamba y tuvo contacto con los aguarunas y conocieron el Manseriche. 1800 a 1 900, el proceso mismo de la emancipación y el crecimiento de una nueva generación de pensadores, como la Batalla de Higos Urco, Toribio Rodríguez de Mendoza, Juan Fabriciano Hernández, Antonio de Anduela, etc. 1 900 a 1969, donde surge el caudillismo y las batallas políticas entre bandos de gente rica y hacendada, que a golpe de látigo y bala hacían del poder un botín para satisfacer sus caprichos o intereses familiares. Es la época donde el chachapoyano, miró otros aires y uso el avión para surcar y buscar nuevos horizontes. Es la última etapa maravillosa en la vida de esta antigua ciudad. 1 970 al 2007, llega la carretera, la tecnología y la globalización, Chachapoyas se convierte en la ciudad ancha y ajena, en la tierra de las razas y de los colores. En la tierra de todos y de nadie al mismo tiempo.
LO QUE EL TIEMPO NOS DEJO
Sin duda alguna, que los chachapoyanos del siglo XXI, tenemos que agradecer a los que llegaron como migrantes y dejaron sus huellas en la ciudad. Pese al paso de los años, la ciudad mantiene su armonía arquitectónica, sus casonas coloniales y más de 4,500 balcones republicanos. Sus patios empedrados lleno de flores y orquídeas Su añejo guardián Puma Urco. Su pozo de Yanayacu, que hasta hoy encanta a las visitas, que hace tiempo dejaron de serlo y formar parte de la economía y sociedad local. Sus barrios pintorescos como: Luya Urco, Yance, Santo Domingo, La Laguna, La Sapra, los caminos reales de Levanto, las cuevas de Santa Lucía y de Angela Sabarbeín. Las iglesias de la Mama Nate, de Burgos, Belén y Buena Muerte, de Santa Ana que pronto será un gigante museo religioso, los villorrios como Taquia y El Molino, pequeñas comunidades que mantienen sus tradiciones y modo de vida pese a estar tan cerca de la ciudad, o como los Huancas que viven en su laberinto y soledad, quizá añorando su vieja estirpe wanca de donde alguna vez salieron como los mitimaes del Tahuantinsuyo para combatir la sangre guerrera de los Sachapuyos.
NUESTRO FUTURO:
Quizá la ciudad con mayor futuro y sostenimiento sea Chachapoyas, ya que su ubicación geopolítica no le permite ser un centro de atracción nacional y mundial para las grandes inversiones, pero si para hacerle viable como la ciudad de los grandes servicios relacionados al turismo, unas de las fuentes más importantes de la que esta ciudad tendrá que beber para sobrevivir ante la dura competencia de nuestros vecinos.
Chachapoyas, desde todo punto de vista es una Joya de la Amazonía Peruana, no solo por ser la más linda de todas (con el perdón de los amigos de San Martín, Loreto y Ucayali). Es linda por que su arquitectura la hace única e incomparable. Sus colores blancos y marrón, les da uniformidad visual a todos los que apreciamos el valor de la belleza. Su cercanía a Kuélap, a Gogta, a Yumbilla, al Cañón de Huanca Urco, a los Valles del Utcubamba y Guayabamba, la hacen incomparable.
Pensar que dentro de 31 años mi tierra cumplirá 500 años. Esa fiesta debería ser materia de ocupación política de nuestros gobernantes. Treinta y un años pasan volando en el tiempo. De allí que es fundamental, replantear estrategias de gobierno para que los planes concertados sean hacia ese objetivo: Embellecerla, enriquecerla, recuperarla y venderla al mundo como la Joya, que de hecho que lo es.
Puede sonar a romántico o cursi mi propuesta y mi comentario, en fin, quizá forme parte de esa generación de las añoranzas y de las utopías, pero pisando el acelerador o siendo como Sócrates que afirmó en su momento: ”Los soñadores, tenemos que ser como el tábano picando en las ancas del caballo para mantenerlo despierto”. Dios quiera que la clase dirigente despierte y sueñe conmigo para sacarle brillo a Chachapoyas, la Joya que se opaca poco a poco.



