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          Recuerdo que en el año de 1997, un descubrimiento sacudió al mundo de la antropología. Los estudiosos calificaron este acontecimiento de MARAVILLOSO. Es que en la laguna de los cóndores, un ojo de agua inmenso que desde el aire tiene la forma de una media luna; escondía por muchos siglos en sus orillas más de 230 momias o fardos funerarios, muchos de ellos en perfecto estado, que son dignos de admiración mundial. Curiosidad, estudio y gratitud de científicos, es lo que deja como epílogo este descubrimiento en Raimypampa.         

    Luego de satisfacer mi curiosidad periodística, cuyas publicaciones están escritas en el Semanario “Expresión” y después de nueve años he regresado a Leymebamba para ver a la Virgen del Carmen en sus fiestas patronales y, asombrarme de la majestuosa construcción que se levanta en medio de la neblina, como es el MUSEO DE LEYMEBAMBA, que pese a que los lunes no abren a los visitantes, fuimos atendidos con tal deferencia y con la paciencia que caracteriza a los guías, que denotan su orgullo por esta obra y por ser portavoces vivientes de un pasado milenario en esta región amazónica.   

          El museo tiene una distribución perfecta en un diámetro de 2,500 mts2. Está ubicado a 10 minutos de la ciudad camino al Calla – Calla. Unos inmensos Purumachos nos reciben al ingreso, caminos empedrados nos conducen a la boletería para ingresar luego a cada uno de sus ambientes, donde anonadados podemos contemplar momias, cerámica, instrumentos musicales de hueso, uncos, tejidos, vasijas, keros, quipus, ornamentas, instrumentos de lucha y mucho más en las salas Chachapoya y Chachapoya Inca. En otra sala se aprecia la evolución etnoantropológica de la cultura peruana, donde se destaca la presencia inca en esta parte de Amazonas. Más impresionados quedamos, cuando vemos réplicas idénticas al original las habitaciones donde fueron encontradas esta riqueza, destacando el barro, la paja y los colores ocre y blanco. Espacios donde se nuestros ojos se deleitan con exóticas orquídeas, que es otro motivo de orgullo para la región.      

       El museo, tiene una construcción muy diferente. Es hecho con muros de piedra con un marcado estilo europeo. Todo esta hecho con armonía. Una hora o el tiempo que uno quiere y pueda, alcanza para recrear e imaginarnos la grandeza de nuestra cultura. El museo es el mejor y más importante desde el punto de vista científico en el Perú y en tamaño es comparado al Museo de la Nación.         

    Pese a su lejanía – es decir para visitantes extranjeros- el museo de Leymebamba, recibe un promedio de 150 visitantes y en las épocas altas de turistas no baja de 800 al mes. El Museo de Leymebamba, que es un monumento digno para resguardar los restos de los Chachapoyas, fue construido gracias al apoyo del gobierno y empresarios austriacos. Digno ejemplo que en el futuro se puede emplear para seguir reconstruyendo y redescubriendo nuestra historia.  

            Luego de mi visita y contemplar esta maravilla y pese a llegar a las dos de la mañana, he cerrado mis ojos con placer, satisfacción y orgullo chachapoyano, esperando que todos vayamos a la tierra de la leche y el queso y de un museo digno de admirar y conservar.