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16/04/2008

EL POZO DE YANAYACU

          El nombre del pozo de Yanayacu se deriva de las palabras quechuas YANA que significa negro y YACU que quiere decir agua; es decir AGUA NEGRA. Este pozo está situado en la parte Oeste de la ciudad de Chachapoyas, el recipiente parece fue hecho excavando la roca del cerro y luego para proteger el agua se le construyó una muralla circular de piedra y barro con una abertura cabal para que una persona recogiera el agua de dicho pozo, de las inscripciones que se aprecia en una piedra tallada, al lado derecho del recipiente, se deduce que fue hecho en el año de 1793 teniendo hasta la fecha 212 años de antigüedad. Por los datos de personas dignas de crédito que viven todavía, cuentan los relatos que contaban sus abuelos.

 

Se cuenta que en su peregrinaje por estas tierras, el Santo Obispo Toribio de Mogrovejo y al visitar el barrio de Luya Urco, se compadeció de sus habitantes porque no contaban en agua. El prelado, incrustó su báculo encomendando al altísimo para que se conduela de sus hijos y como algo mágico comenzó a brotar el agua, poco a poco la población construyó el pozo y el homenaje al obispo limeño, construyeron una piedra donde quedaron grabados las inscripciones de símbolos religiosos, no pudiendo descifrarse algunas de ellas hasta la actualidad.

 

Pero, tras de este relato hay algo más misterioso y es que no se sabe de donde emanan esta agua que son cristalinas de sabor agradable y que nunca se seca. Cuando hay lluvia con sol, el agua toma in color lechoso que parece gasificada ya que cuando se recoge en un vaso inmediatamente pierde el color lechoso y se vuelve cristalino. Existe la creencia popular que las aguas discurren del cerro Chunga Pilar o Peña Blanca que se ubica camino al aeropuerto.

 

Sobre este mítico pozo hay muchas conjeturas, pero lo cierto es misterioso. SE cuenta que por el año 1936, la piedra que está junto al pozo fue robada por un director del Colegio Nacional San Juan de la Libertad y el agua se seco en poco tiempo, causando alarma a los vecinos del barrio que ya se habían acostumbrado a madrugar a recoger el agua, que inclusive decían los abuelos calmaba la sed por todo el día. Una señora que madrugaba a recoger el agua, acuso a un hombre vestido de abrigo plomo y un grupo de jovencitos como el causante de la desgracia, a toque de campanas y deduciendo que son del San Juan acordaron invadir el colegio en busca de la piedra.

 

Un viernes y a las tres de la tarde pactaron todos el ingreso al plantel, viendo la turba el director se corrió y éstos invadieron el colegio y una habitación llamada museo encontraron la piedra, improvisaron huacras (palos atados a la piedra) y la sacaron en vilo hasta la calle, allí todo el tumulto entre gritos y aplausos iniciaron la fiesta al son de la banda que dirigía el músico más popular de la época llamado Crisho huanquino. Encaminaron la piedra con dirección a la calle El Comercio ( hoy Amazonas) , en la esquina de la Plaza de Armas, cruce de los jirones Grau y Amazonas esperaba una humisha, donde bailaban alegremente muchas personas, dando el marco de alegría una mujer ya de cierta edad que le gustaba el licor y que por sobrenombre se le conocía como Peta Bollo, siendo su verdadero nombre Petronila y como era bien gorda el apelativo le quedaba muy bien, su pareja de baile era un conocido borrachín llamado Héctor Caro del Aguila, más conocido como Lico Lico. Toda la turba se contagió de alegría y en cada esquina hasta llegar a la capilla de la Mama Nate seguía la fiesta, la piedra fue depositada a las seis de la tarde en su lugar. Al día siguiente mucha gente fue al pozo y grande fue su alegría al ver como otra vez el agua llenaba el pozo milagroso de Yana – Yacu.

 

En el año de 1958, ciertas autoridades del lugar, entre ellos el Prefecto de Amazonas, Carlos Valverde, Ing. Efraín Serrato jefe de Caminos, el Dr. José Aurelio Zegarra y el Alcalde de ese entonces Prof, Máximo Chávez Sánchez, tomaron la idea de descubrir el origen del agua, ordenándose que una cuadrilla de trabajadores se aboquen a esta tarea bajo la dirección de Eudoxio Tenorio trabajando por el espacio de 20 días aproximadamente, abriendo enormes zanjas en busca del manantial hasta que llegaron a un lugar donde no había seña alguna de agua, abandonando el trabajo definitivamente. El pozo ha sido fuente de inspiración de escritores y poetas, siendo su máximo exponente Francisco Izquierdo Ríos:

 

Luya Urco tierra colorada

de mujeres lindas y divinas

porque llevan en sus ojos

cual lucero matutinos

el hechizo del amor.

 

Los domingos por las tardes

por los cerros de la cruz

sopla el viento a los amantes

que se besan con ternura y se ofrecen

con locura todo amor y frenesí.

 

En las cimas de tus cerros

la Cruz de tu redentor

abriendo sus divinos brazos

bendice a su ciudad.

 

Y el Pozo de Yana – Yacu

con su agua cristalina

embruja a los amantes

que si de ella sirven

se casan y ya no se van del lugar

 

Hay que recordar a los valientes vecinos del Luya Urco que hicieron posible que el agua vuelva de nuevo en el Pozo de Yana Yacu, recordar siempre a Timo Rojas, Carmen Castillo, a las Mendozas, las Julia y las Zagaceta, a Juan Manuel Cunche, Manuel Solsol, Samuel Mori, Emilio Campos, a los Ramaycuna, el viejo Mattos, a Don José Añazco, ya que sin ellos el agua negra, pero que es cristalina y transparente como el corazón de la gente chachapoyana, estaría seca y por siempre y no abrían amantes que frente al pozo de prodigan de amor, tomen de sus aguas, se casen y sean felices o se queden para siempre en nuestra querida ciudad.

 

 

 

Miércoles, 16 de Abril de 2008 18:34. Autor: mcabanas. #. Tema: CUENTOS Y LEYENDAS No hay comentarios. Comentar.

02/04/2008

LA CUEVA DE SANTA LUCIA

             En la ciudad de Chachapoyas, a un kilómetro de la Plaza de Armas, hacia en Oeste y cerca de la Urbanización Popular Pedro Castro Alva, existe una cueva, la misma que esta ubicada a la margen derecha de un pequeño arroyo, cuyas aguas son los desperdicios de la ciudad. Todos sabemos que las autoridades religiosas en el período del Virreinato juzgaban a los herejes a través del Tribunal de la Santa Inquisición; en nuestra cuidad las penas impuestas eran de dos formas : La primera que era la pena del látigo, la que tenía tres niveles de acuerdo a la culpa del procesado, yendo de uno a cien látigos; si el reo quedaba con vida se le daba libertad y si moría de inmediato era sepultado; este acto se cumplía en la Plaza de Armas.

    La otra forma de condena era la del abandono conducido al reo en horas de la noche a la cueva existente al Oeste de la ciudad en la que se le dejaba aprisionado con cuerda atadas a cuatro huecos que existían en las paredes, quedando el cuerpo en forma de aspa, cumpliendo determinados días de condena; si el ajusticiado lograba quedar con vida luego de los días señalados se le daba libertad y si moría, sepultado.  

      Con el transcurso del tiempo se comentaba que era peligroso que un ser humano se acerque solo a la referida cueva; aseguraban que los vecinos siempre oían quejidos y lamentaciones en el interior, sobre todo en las noches de luna nueva, por que decían que los espíritus malos se presentaban en distintas formas, tanto de animales como de seres humanos. Cuenta la historia, que un vecino que tenía sus sembríos  en los terrenos de Chamana y Shundor a donde iba diariamente, su esposa le enviaba sus alimentos con su menor hija; esta niña oía contar que en la cueva se veía andar a las almas y a veces se oía llorar, llevada por la curiosidad la niña penetró un día a la cueva y con sorpresa encontró a una señora vestida de blanco con un  cinturón azul y con un manto que le cubría el cuerpo. 

   Al ver a la niña la invitó con mucho cariño, obsequiándole panes y dulces, cuya amabilidad de dicha señora inquietó a la niña a continuar visitándola todos los días que pasaba por el lugar, pero uno de esos días se encontró con la sorpresa de no encontrar a la dama y en su lugar vio  una figura con la misma vestimenta, al llegar al lado de su padre le contó lo ocurrido, manifestándole que desde muchos días atrás había tenido diálogos con la señora refiriéndole luego lo ocurrido. El padre al oír el relato de su hija se apersonó a la cueva y constató lo acontecido, luego tomando la figura en sus hombros la condujo a su domicilio; y su esposa con mucha alegría la recibió la imagen y se dio cuenta que se trataba de la Santísima Virgen colocándola de inmediato en un lugar preferencial de su casa; más al día siguiente por la mañana se dieron cuenta que la referida imagen había desaparecido, hicieron comentario de lo ocurrido y no llegaron a saber del lugar donde se encontraba. Días después cuando la niña llevaba alimentos a su padre la niña se sorprendió al contemplar nuevamente la imagen en la cueva portando esta vez en las manos dos ojos, sobresaltada corrió a dar el aviso a sus padres, quienes se constituyeron al lugar y condujeron la imagen a su domicilio.

     Los vecinos del lugar aconsejaron a la familia que dieran aviso al padre capellán, quien ordenó depositar, la imagen en la Iglesia de Nuestra Señora de Belén, cuya construcción estaba por terminarse, explicándoles que dicha imagen representaba a Santa Lucía por tener en las manos dos ojos, ya que dicha santa había sido martirizada y como primer martirio la sacaron los ojos. 

    De aquel entonces los moradores de la ciudad de Chachapoyas, conocen esta cueva como la Cueva de Santa Lucía. La imagen es venerada en el mes de diciembre y cuenta con una gran cantidad de feligreses.

Miércoles, 02 de Abril de 2008 18:22. Autor: mcabanas. #. Tema: CUENTOS Y LEYENDAS No hay comentarios. Comentar.


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