¡Vaya la semana que culmina!. Desde el seis al doce de junio Chachapoyas fue el centro de la atención regional y nacional. Miles de personas fueron testigos del cierre espectacular de este XVI Semana Turística, que poco a poco viene cautivando a un sinnúmero de visitantes y que se presta a convertirse en un icono costumbrista cultural del nororiente peruano.

El Raymillacta, es la cúspide de todas las actividades. Al momento de enviar esta información, todavía la ciudad se deleita, se asombra, se motiva y los corazones chachas se hinchan de emoción al ver el desfile de cuarenta y ocho delegaciones provenientes de nuestro departamento.

Y uno no puede dejar de entusiasmarse, ya que cada delegación que desfila, viene con sus usanzas tradicionales, con sus votos, con sus trajes típicos, con sus danzas, con su banda, con su aroma, con su color, con sus ganas, con su espíritu festivo, con el orgullo de sentirse profundamente amazonenses.

Sin lugar a dudas, que la fiesta que se vive con este corso cultural, hace que las manos se junten a cada momento para aplaudirlos, los brazos para abrazar a cada uno de ellos y expresarles las gracias por hacer de este acontecimiento cultural, un reencuentro de nuestra raza, de nuestra gente. Un reencuentro de todas las sangres, pero herederos de una sola cultura.

Esta fiesta popular, es un motivo adicional, para que sigamos fortaleciendo nuestra identidad regional. Ver los trajes de cada uno de los pueblos, sus coreografías ancestrales, es una forma de mantener vivo el sentimiento religioso, costumbrista de cada pueblo y con ello valorar su riqueza, que al mismo tiempo permita impulsar su fortalecimiento para perennizarlo siempre, y hasta se me ocurre proponerlo para que a futuro el RAYMILLACTA DE LOS CHACHAPOYAS, sea reconocido como patrimonio cultural de Amazonas y posteriormente a nivel nacional.

Es que ver cada uno de los rostros, mojarse la piel por el sudor, mostrar una sonrisa, dar todo de sí a cambio de un aplauso, es motivo de reconocimiento, y el día que eso se haga, tengámoslo por seguro que nos convertiremos en la capital cultural del nororiente peruano.

Y es que no por poco somos la sexta ciudad más antigua del Perú y por ende, todo lo que se genera dentro de nuestro territorio  tiene que ser motivo de admiración.

Esta vez, calculo que este evento fue observado por unas cinco mil personas provenientes de todas partes del país. A esto se suma que se colocaron graderías para la comodidad de los espectadores, lo que dice que las cosas mejoran en organización.

Personalmente admiro esta fiesta y como chachapoyano, no puedo dejar de mover los pies, tomar un guarapo casa-casha y saltar de emoción por esta fiesta del pueblo, de mi pueblo