EXPERIENCIA RELIGIOSA

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         Muy pocas veces escribo en este blog cosas personales, porque creo que eso se queda en lo íntimo y que no vale compartir con el resto y sea uno sometido al comentario público, cibernético y global. Pero hay acontecimientos en la vida de uno que tiene que ser contado para que los demás conozcan que quizá en la vida, no solo hay algo de misterio, sino que también mucho de divino.

         Hace dos años en el verano limeño, por casualidad y al afeitarme toqué en la barbilla un cuerpo extraño y duro que no le presté mucha importancia, pese a que considero un hipocondríaco a ultranza. Me dije para mi mismo que quizá eran ganglios que se inflaman por el mucho helado o por los contantes resfríos, hasta que en setiembre del 2008, tuve que pedir atención médica cuando la cosa era mayor. En fin, fui derivado a Chiclayo para que sea analizado por un cirujano maxilo facial. Luego de las ecografías se diagnosticó un lipoma de 1.5 centímetros y que si quería podría ser operado, de lo contrario podría convivir con este pedazo de grasa acumulada en la parte sublingual de mi organismo.

         Acogiéndome a todos los santos que tengo por cabecera como: El Señor de la misericordia, Virgen de Fátima, San Martín de Porres, Octavio Ortiz Arrieta, Señor de Burgos y la Virgen Asunta, tomé la decisión de operarme ya que la misma duraría apenas veinte minutos, que se convirtió luego en dos largas horas de dudas, cortes, tomadura de mano con la enfermera porque miles de cosas pasaban por mi cabeza por saber que pasaba con las manos del doctor.

         En el viaje de ida a Chiclayo pensaba en mis hijos, en las manos del médico que me tenía que operar, cerca al cuello me quedé dormido. En medio de tantos sueños que se tiene, vi a mi amiga y hermana Martha que venía a conversar conmigo en medio de una charla que tenía con una tercera persona. En un corto  saludo, de los brazos de Martha se cayó una rueda de madera, que en cada vuelta que daba veía el rostro de Jesús con la mano en el corazón. Me desperté y habíamos llegado a la agencia alrededor de las cinco de la mañana. Como es mi costumbre fui a la Catedral, recé y me puse en las manos de Dios.

         A la hora indicada, me acomodé en la camilla. Sentí unos incones en el cuello y poco a poco perdí el sentido del tacto y presumo que en ese momento el cirujano comenzó a cortar la piel del cuello. Sentía como las pinzas estiraban los músculos y unas agujas hincaban hasta mi lengua. “no te muevas flaco, ya sale lo que te fastidiaba” fui lo único que me dijo el médico. A las dos horas me vendaron como momia la cara y salí a dormir en el hotel. Antes la enfermera me dejó ver el lipoma, que no era de un centímetro y medio como reflejaba la ecografía, era como una rosa y estaba profunda que llegaba a tocar la lengua.

         Dos inyecciones para palear el dolor, más los calmantes, analgésicos y antibióticos recetados tenía que regresar a casa. En el viaje tuvimos dos interrupciones por los huaicos. Dieron el pase a las siete de la mañana y seguía lloviendo. En medio de mi sueño abrí los ojos y al costado del bus pasaba un camioncito tocando su claxon. En la parte posterior de la carrocería estaba dibujado bien grande el “Corazón de Jesús” que al verlo derramé una lágrima por estas dos coincidencias, de verlo en una rueda de madera antes de la cirugía  y en la carrocería de un camión después de la operación. En el camino conté a dos amigos sobre esta experiencia y me dijeron que era una bendición de Dios, que Dios existe, que Dios es único.

         Llegando a casa, agradecí estar de nuevo en ella y al repasar con mayor detenimiento las fotos e imágenes que tengo en el velador del dormitorio, encontré una estampa del “Corazón de Jesús” con una frase EL AMIGO QUE NUNCA FALLA.

         Para muchos de ustedes, puede parecerles incongruente, fuera de contexto, una paranoia o algo irracional e irrelevante, pero estas coincidencias hacen que uno reflexione como hombre y lleguemos a la conclusión que hemos nacido para algo y por algo. Ese para algo es para dar nuestros aportes, nuestras ideas, nuestra voluntad al servicio de la sociedad y; ese por algo, es que creo que Dios nos traza un camino y ese camino esta guiado por él. Si nos salimos de la ruta trazada estamos sujetos a todos los males. Si seguimos la ruta indicada, creo que en muchos sueños y deseos tendremos su rostro, su piedad y su protección, como lo he sentido yo.

Lunes, 16 de Febrero de 2009 15:33. Autor: mcabanas. #. Tema: ACTUALIDAD.

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