
Antiguamente no se conocía la sal, pero entre la gente había un hombre que se llamaba Sal. No sabían que él era verdadera sal, solo lo conocían por su nombre. Cuando este hombre tenía hijos, sus hijos eran bien nutridos, con los labios muy rojos. Los demás de admiraban y se preguntaban entre ellos: ¿Por qué es que este hombre engendra tan lindos hijos?
Otras personas tenían hijos medio blancos, parecían enfermos, pálidos. Pero toda la familia de Sal tenía mucha sangre.
Un hijo de Sal creció hasta ser adulto y otra familia dio una de sus hijas a este muchacho. Tuvieron un hijo y éste nació también nutrido, con mucha sangre. La gente comentaba: “Nace igual, ¿Porqué es así y no cambia?
Cuando llegó el tiempo de descubrir el secreto, un día el hijo de Sal estaba comiendo con su mujer. Estaba comiendo una sopa de hojas tiernas de yuca. Entonces el hombre puso su mano en la sopa y la removió hasta que tuviera suficiente sabor de sal y luego comieron.
En la casa de Sal cuando servían la comida, el hombre siempre metía su mano en la sopa y la removía. Cuando sacaba sus dedos, estaban blancos. Solamente su mujer sabía que su esposo era de sal, la suegra no lo sabía, tampoco su suegro. Aunque vivían con él, no lo sabían.
Cuando la gente iba a descubrir que era de sal, el hombre convidó a su suegra. La suegra probó la sopa con sal y entonces preguntó a su hija :¿Qué cosa lo había echado a la sopa?¿Porqué es tan agradable?. La hija le explicó que como su marido comía así, ella también comía. La mamá se sorprendió pero dejó así no más el asunto.
Otro día se sentaron a servirse la comida. La suegra llevó su plato servido a su hija para que ella lo entregara a su marido para que él lo echara la sal. El marido al recibir el plato, metió su dedo y removió la comida y ya estaba salada. Recibiendo su plato se fue a comer por otro lado y convidó a otra persona. La otra persona probó que la comida era rica y entonces también pidió a la mujer que entregara su plato a su esposo y él lo removió con sus dedos. Así, todas las personas que comían allí pidieron que ella llevara los platos a su esposo. Ella llevaba los platos servidos para que su esposo los removiera con sus dedos.
Con toda esta fama el hombre se avergonzó. Después de eso, él y toda su casa se hundieron en la tierra, pero no se hundieron totalmente sino que todavía se veía el techo.
Con su casa a medio hundir, el hombre Sal decía a la gente: “Entrégueme una calabaza llena de masato. Bebiéndolo voy a orinar y cuando orine, recojan la orina y hiérvanla”. Entonces los viejos se fueron a preparar el masato y lo entregaron al hombre. Después de tomar masato, orinaba mucho y como estaba debajo de la tierra, la orina salía y llenaba un pozo que estaba cerca de su casa. La gente sacaba la orina de ese pozo y lo hervía en una candela que estaba en otra parte. Cuando la gente venía para sacar sal siempre traía calabazas de masato para el hombre. Así con la casa inundada sólo hasta las paredes, la gente comenzó a sacar y a cocinar la sal. Al principio se cocinaba rápidamente y se secaba al agua. Pero aparecieron un hombre que recién estaba con su mujer y una mujer embarazada. Cuando ellos se acercaron, la casa empezó a bajar más y por fin todo se hundió en la tierra y la sal no se cocinaba rápidamente. Luego el hombre comenzó a cantar y bailar:
- ¿Por dónde me voy? Pauwigki Pauwigki
- Iré a Wawiku, Pauwigki Pauwigki
- ¿Por dónde me voy? Pauwigki Pauwigki
- Iré a Warakayu, Pauwigki Pauwigki
- ¿Por dónde me voy? Pauwigki Pauwigki
- Iré a kubaimi, Pauwigki Pauwigki
Así cantaba y mientras cantaba su casa lentamente se hundió y desapareció. Cuando se hundió totalmente, la sal empezó a salir por los lugares mencionados en la canción, donde hay realmente minas de sal. Así contaban los viejos de cómo este hombre se convirtió en sal.




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Fecha: 02/11/2008 20:15.
Fecha: 20/02/2011 17:09.
Fecha: 15/03/2011 17:27.
FELCITACIONES !!!!!!
Fecha: 30/09/2011 07:46.
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