LA FE COMO UN GRANITO DE MOSTAZA

Una de las canciones religiosas más contagiosas, más alegres y que contagian hasta las lágrimas es aquella que nos dice, que si tendríamos fe como un granito de mostaza, las montañas se moverían, las familias se amarían, etc. Vaya que esto lo sentimos por diez días en la sede administrativa del Gobierno Regional, donde por lo menos una vez al año, su personal se une, se solidariza, se compromete como familia institucional y desarrolla labores religiosas en honor a su patrón: San Francisco de Asís.

        Desde 1998, año en que se crean los CTAR, los trabajadores mediante elecciones deciden optar por contar con una guía espiritual que conlleve a desarrollar una labor más eficiente al servicio de la colectividad. Desde ese año, anualmente se repite las elecciones de un Comité, las novenas, las procesiones, los botos y la fiesta, todo invertido por las colaboraciones y cuotas de los servidores que durante el año desarrollan actividades para financiar el costo de ésta festividad que poco a poco viene contagiando también a los vecinos y amigos donde se erige la sede regional.

 

LA FE Y LA MOSTAZA

 

        Una característica de la festividad de este año, es el uso mayoritario de este canto que hace la comparación entre la fe y la mostaza. Y no sé porqué se institucionaliza este canto con mayor fuerza cada año; pero si he visto como compañeros míos se abrazaban fuertemente, elevaban sus brazos al cielo, oraban por los compañero enfermos y movían sus manos mandando nuevas energías al resto. He visto como al ritmo de esta melodía, los varones hacían bailar al “panchito”. He visto, que por unas horas los rostros de seriedad cambiar por la alegría de sentirnos un año más en familia.

         Y es que esta canción rompe con todos los esquemas emocionales del hombre. Pese a que son simples las letras, tienen tanta profundidad que hace que uno como mortal entienda la profundidad de esta comparación. Siempre hemos escuchado que la fe mueve montañas; pero pocos lo tomamos en cuenta. Dicen que si la fe lo tendríamos así de pequeño como el grano de mostaza, el mundo sería distinto, todos seríamos como Jesús y los enfermos se sanarían, el odio desaparecería de nuestros corazones, los sueños se harían realidad y las esperanzas no serían frustraciones sino realidad absoluta.

        Este año también, he comprobado que el “cordonazo de San Francisco” existe y con que fuerza. Ayer Chachapoyas soportó una torrencial lluvia que las calles parecían ríos. 145 mililitros por segundo fueron las precipitaciones de agua que causó más de un resfrío a la gente que fue sorprendida en la calle. Hubo casas que se inundaron, acequias colapsadas por el caudal de las aguas y los más felices los trabajadores municipales que con la limpieza de la ciudad, por lo menos un día harán su trabajo menos pesado.

        En fin, este año he percibido cambios en la actitud de la gente. Gente que de lunes a vienes usa saco y corbata y en momentos de contagio social, rompe los “que dirán” y se aboca a los arreglos para las ceremonias, compran las velas, limpian las sillas, sirven el café, la semita, el tamal o el juane, sirve el vino para el brindis o eleva su oración con tanto ahínco y me hace creer,  que la fe y solo la fe, puede hacer grandes cambios no solo en nuestros corazones, también en nuestras actitudes humanas.

         

Domingo, 05 de Octubre de 2008 11:31. Autor: mcabanas. #. Tema: CRONICAS DE VIAJE.

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gravatar.comAutor: Angela Sotelo

Sigo con atención los comentarios de Manuel Cabañas de la región Amazonas. Me gusta mucho la forma como transmite los sucesos que considera importantes compartirlos. De acuerdo quela canción llena de emoción a grandes y chicos.

Fecha: 06/10/2008 13:59.


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