CHACHAPOYAS : ENTRE GUARANGO, PASTORES Y SELVAJE

No tengo la menor idea ni cuando, pero si como, se comenzaron a armar en las casas de mi tierra, los nacimientos navideños. Esos nacimientos espirituales donde recordamos los 2007 años de ese niño manuelito, que nunca crece, pero que se hace cada vez más grande en la fe de sus creyentes universales.
En diciembre, Chachapoyas complementa la belleza de su ciudad con los olores de diversas plantas silvestres que por “bendita coincidencia” abundan y aparecen en este mes en toda la jurisdicción de la provincia. El selvaje crece y madura en los árboles secos de nogal, Lope o capulí, los huicundos en todo lugar y al borde de carretera se sienten, se huele la fragancia del guarango, que amarillito amarilleando, espera el trazo de un machete para llevarlo a casa. Y vaya que en casa, el olor trastoca las paredes y las pieles, se queda en la mente y esa mente recuerda el advenimiento del salvador del mundo. La llegada de la Navidad.
LOS NACIMIENTOS
Creo que Diciembre, cambia los rostros de todos. Ese fenómeno pasa en Chachapoyas. Diciembre es el mes donde la familia se moviliza más unida, más ilusionada, más entusiasmada, porque es el mes donde dejamos las asperezas del año, para que juntos padres e hijos, desempolvemos nuestros arreglos: El árbol, la estrella, la sagrada familia, los pastores, los animales. Se recoge las piedras, ripio o arena. Las luces y los villancicos. Es el mes donde cargando un costal y a la mano el machete, vamos al monte a cargar con el huicundo y el guarango, aun que nos pinche la mano con sus espinas, igual la traemos, porque sin ella no hay el armazón para el nacimiento. Y vaya que es verdad, no se que sería un nacimiento sin el guarango.
Mi tierra desde tiempo inmemorial practica este rito navideño. En conocidas familias se construyen nacimientos colosales que superan toda imaginación. Desde noviembre se realizan los aguinaldos. Una especie de preparación y espera del día del “parto” más celebrado y festejado en el mundo. Por las calles las bandas entonan los villancicos. Esos que Don Ángel Alvarado, lo perennizó en Long play, cassetes y ahora CDs. Niñas y niños, se convierten en viejos, en josés y marías, en baltazares, melchores y gaspares, en pastores. En todo un grupo humano para conformar los pastorcitos de navidad. “Vamos pastores, vamos” ese estribillo acompañado de las sonajas alegran nuestras noches y eleva el espíritu cristiano de mi tierra. Esa tierra, que pese a ser “vieja” se renueva con la llegada de la navidad.
El 24 de diciembre la cena es pollo, pavo o lo que quizá haya para esa noche. El panetón, biscocho y chocolate, une a la familia y a las doce todos con placer y franca paternidad acercan a mi tocayo, el niño manuelito, para colocarlo en su pesebre, para levantarlo nuevamente el 6 de enero en la ceremonia de la bajada de reyes. Las luces de colores, el tono navideño y el abrazo familiar, es la foto de diciembre en Chachapoyas. Ese diciembre que ya quisiéramos que sea siempre, para que nos reencontremos con nosotros mismos y nos demos cuenta que somos humanos, que somos hermanos y que no somos eternos.
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Autor: Gonzalo
Soy Gonzalo.
Les vengo a pedir ayuda para poder difundir lo mas posible mi reflexión sobre el calentamiento global.
Hasta hace poco la dejaba en blogs que trataran sobre el tema o que estuviesen relacionados al medio ambiente.
Ahora cree mi propio blog donde por ahora solo he publicado mi reflexión.
Denle un vistazo a mi blog y si les interesa y les gusta, por favor les pido que me ayuden.
No se muy bien como se maneja esto de los blogs.
Aca esta mi dirección de blog:
http://elgranretodelsiglo.blogspot.com/
desde ya muchas gracias.
Un gran saludo.
Fecha: 24/07/2008 14:58.



