CHACHAPOYAS : ¿LA CIUDAD QUE YO QUIERO?
¡Vaya que es una pregunta!. Sin lugar a dudas, que todos los que puedan leerme y los que no conocen mi tierra, tenemos que responder bajo nuestras perspectivas y experiencias pero en forma racional. Como es natural, habrá muchas respuestas; asociado por un lado, al rol de las autoridades, así como a los cambios sustanciales que viene sufriendo la otrora hermosa ciudad a consecuencia del desconocimiento del valor histórico por parte de la población que la habita y, por ende, la falta de un liderazgo social para emprender la recuperación de nuestra IDENTIDAD LOCAL. Hace más de treinta años cuando iba a las aulas del Colegio Seminario, donde estudié la primaria y todavía lo recuerdo fotográficamente mi ciudad. Veía al pasar, casas grandes con su enlucido blanco, sus balcones republicanos, sus grandes puertas coloridas, ya sea verde esmeralda, azul cielo. Su imponente catedral que en su conjunto, la plaza mayor, guardaba armonía arquitectónica y si a esto se le suma el garbo y elegancia de su gente, podría afirmar con mucha añoranza: ¡Que tiempos aquellos!.
Sí, efectivamente, eran años maravillosos donde se derramaba a montones la fraternidad y familiaridad de una ciudad pequeña, donde todo estaba al alcance de la mano. Eran años donde el ruido de los carros y el smog eran inimaginables, donde los chicos iban al estudio y no a las cabinas de internet, donde se caminaba cuadras y calles enteras sin voltear para ver si venía un taxi, donde dejábamos la puerta abierta y el vecino de lo cerraba, donde andábamos sin miedo al robo de la billetera o quizá un trago hasta la madrugada sin temor a un golpe de la delincuencia.
En el siglo XXI, todo eso cambió. Saltos al desarrollo y trancos para el olvido y la añoranza; y, eso, naturalmente, a trastocado el sentimiento de nuestra identidad local. Con la llegada de la universidad, la tecnología, la construcción de un millonario penal, la fama de nuestras riquezas promocionadas al mundo, han dividido y convertido a la ciudad en ancha y ajena, donde las pocas oportunidades tenemos que luchar en un mundo global con los hijos del Perú. La transculturización, la fusión de nacionalidades que han impuesto usos y costumbres, dejando de lado lo nuestro, que sólo se aviva los sentimientos locales cuando hay festivales como del juane, locro y hasta del huarapo. ¿Eso es malo? ¡Claro que no!.
No es malo porque es necesario que con la globalización los pueblos no sean de unos, más bien se conviertan en vitrinas para el mundo. Pero sí es malo, si es que las autoridades y población no ponemos las reglas de juego en el tablero del futuro para que se crezca en forma sostenida y ordenada. Sostenida y ordenada adquiere importancia cuando los planes y programas que se ejecuten, dejen de ser para fortalecer las coyunturas o para elevar el ego. Deberíamos responsablemente y desde ahora diseñar el PLAN 500 AÑOS DE LA CIUDAD, donde todos, sin excluyentes ni excluidos, participen de este proceso, que debe tener como objetivo cuatro ejes principales: Recuperación del Centro Histórico de la ciudad; rediseño de su sistema de alcantarillado y drenajes; fortalecimiento de la identidad local y servicios de calidad en torno al turismo y Estrategias para un servicio eficiente de Seguridad Ciudadana.
Estudiosos de la etnología y la sociología argumentan que la identidad de los pueblos tienden a perderse cuando las fronteras imaginarias desaparezcan y cuando los ciudadanos se conviertan en migrantes eternos. Tienen razón, pero a juicio de los que no abandonamos las tradiciones y ante todo se imponga la historia, tenemos que defender nuestra identidad con uñas y dientes.
Chachapoyas, la leal y fidelísima ciudad, forjadora y cuna para el descubrimiento de la exótica amazonía peruana, tierra de los legendarios Sachapuyos, de Blas Valera, de Rodríguez de Mendoza, de Matea Rimachi, de acontecimientos históricos como la gesta de Higos Urco, Uquihua, Taulía, tiene que fortalecer su identidad local, redescubrir sus tradiciones y su pasado hasta hoy empolvado en páginas que esperan la revisión de sus hijos.
Hablar de identidad, no es sólo pregonar con orgullo que somos de Chachapoyas. Identidad es también nuestra forma de ser, nuestro aprecio a los demás, es ser solidarios, más humanos, más sinérgicos para que preparemos a la ciudad al año cúspide de su evolución histórica: QUINIENTOS AÑOS DE FUNDACION, que celebraremos el 5 de setiembre del 2,038.
¿Es la ciudad que yo quiero?. Sí, pero falta mucho más. Falta compromiso corporativo entre todos los que habitamos la ciudad. Falta desterrar nuestras taras, mostrarnos tal como somos, levantar la cabeza hacia el futuro, decir que ¡SI PODEMOS!, porque los chachapoyanos somos mucho más.
Cesar Vallejo en su famoso poema "MASA", relata en versos el significado de la coexistencia entre la vida y la muerte. Refleja que los hombres no mueren si todos ayudamos para que vuelva a renacer. En nuestra ciudad seamos esa MASA que a punta de aliento y más aliento, volvamos a la vida social, la vida en comunidad y como TUPAC AMARU, aún que nos quieran descuartizar, no podrán matarnos, ya que en Chachapoyas, no sólo nacieron los Sachapuyos, sino, que estamos bendecidos por la MAMA ASUNTA y porque somos paisanos de DIOS.
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Fecha: 03/07/2007 06:17.
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