KUELAP: UNA JOYA DEL PERU

Han transcurrido más de 150 años desde que fuera descubierta la ciudadela fortificada de Kuélap. Muchos ojos del mundo han puesto su mirada, miles de kilómetros de recorrido se deben registrar en la historia de los pasos andados por los visitantes para henchirse de orgullo de haber visto y estado cerca de las miles de toneladas de piedras que distribuidas estratégicamente crean esta maravilla que se asienta en lo alto de un cerro en la provincia de Luya.
¿Cuántas veces la visité? Son muchas y cada viaje son experiencias distintas y emociones que se renuevan, con los cambios y los rostros que se redescubren constantemente. En sus 600 hectáreas, en cada tonelada de piedra están las huellas imaginarias de los Sachapuyos que construyeron para la eternidad este fortín que es orgullo de los amazonenses y ventana de oportunidad para el Perú ante el mundo.
Nos es mi propósito, escribir sobre las cualidades y bondades de kuélap; porque muchos científicos del mundo y con asidero han escrito sobre ella; tan solo quiero compartir mi orgullo de ser amazonense y ser heredero de un legado para la eternidad hecha por un grupo humano de valientes que plasmaron su inteligencia, sinergia y compromiso con el mundo del futuro y erigieron piedra sobre piedra esta fortaleza, que gracias a las investigaciones hechas en los últimos cuatro años, viene sorprendiéndonos con sus descubrimientos.
Observar anonadados catorce metros de piedras que forman la entrada principal, un renovado torreón y un tintero en recuperación. Además de cansarnos de tomar fotografías a una serie de figuras antropomorfas que han aparecido en las paredes de ese inmenso callejón donde ingresan cientos y al final puede entrar a la parte alta una persona, es sinceramente increíble.
Es indescriptible, como el hombre del siglo XXI, pese a contar con toda la tecnología moderna, no pueda intentar hacer un monumento similar a lo realizado hace ya más de 800 años. Es inexplicable para uno, saber como se elevaron gigantescas rocas de más de dos toneladas de peso para que formen parte de esta colosal construcción. Como es bien extraño, saber que hubo en kuélap, grandes y geniales arquitectos e ingenieros que crearon kuélap y no hayan evolucionado en cerámica ni la orfebrería; pero eso si, hay que sacarse el sombrero por que sin duda alguna, superó a los Paracas en la trepanación craneana.
En la actualidad se viene mejorando las vías de acceso Tingo – María, si es que va en carro o puede quitarse unos cuantos kilitos de grasa subiendo unas tres horas. Cualquiera de estas dos modalidades son interesantes, ya que en ambas se puede apreciar la belleza natural que rodea la zona, además, si se tiene suerte se puede fotografiar al colibrí cola de espátula que zumbando nuestras orejas parecen que nos dan la bienvenida a la zona.
Naturalmente para que viaje a kuélap, tiene que partir de mi tierra, la ciudad de Chachapoyas, donde por las noches puede gozar de sus atractivos y por la madrugada viajar al pasado, a la historia y enriquecerse con la joya que usted constantemente pulirá en su recuerdo, ya que KUELAP SERA INOLVIDABLE
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Autor: Anamia
Fecha: 27/09/2007 23:08.
Autor: Alexis
Este hermoso monumento algún día será mucho más famoso.
Pero también es bueno reconocer que los monumentos Incas son insuperables, nada más recordar Sacsayhuaman, con sus piedras de hasta 300 toneladas métricas y unidas quirurgicamente, es obvio que estamos hablando de una obra descomunal, o como dicen los estudiosos, quiza la obra más grande de la fuerza brutal del hombre.
Fecha: 05/12/2007 20:50.
Autor: Gladys
Fecha: 27/12/2007 18:59.



